126. SEMANA SANTA 2011

23 04 2011

El agua ha sido la gran protagonista de la Semana Santa linense. No sólo porque impidiera la salida de varias cofradías, sino también por la recogida precipitada de algunas y la inquietud que provocó en otras estaciones de penitencia, sobre todo el Miércoles Santo.

El Domingo de Ramos fue extraordinario. El tiempo acompañó, aunque el viento hizo de las suyas. La Borriquita provocó emociones en el interior de la capilla de María Auxiliadora con el recuerdo a Mauri, costalero fallecido hace un año en Zaragoza. Su padre, Pepe Gallego, vivió momentos muy duros en los prolegómenos y en las vísparas, ya que Mauri estuvo el centro de los actos de retranqueo del día anterior. La salida procesional ofreció momentos espectaculares, aunque por encima de todo y como siempre, emocionó más que nada ver salir el paso por la puerta de la capilla a las cinco de la tarde anunciando el inicio de la Semana Santa. Ya en la plaza de la Iglesia, la cofradía congregó a cientos de personas para disfrutar de un cortejo de categoría pese a su peculiaridad.

El mismo día, la Flagelación brindó momentos atrayentes que se iniciaron en la salida. Este año, la cofradía decidió discurrir por calles del barrio en vez de enfilar Jardines desde el primer momento. Las estrechas calles de Santiago permitieron ver otras perspectivas de esta cofradía, que volvió a cautivar por la estrecha calle Morón. En la plaza de la Iglesia, la llegada de la cofradía fue saludada por menos gente que otras veces debido al fuerte viento reinante, que provocó una sensación térmica muy molesta.

El Lunes Santo ya había previsiones preocupantes. Había mucho recelo ante la posibilidad de que lloviera pero el Silencio salió. Lo hizo sin Mauri, que no había faltado en los veinte años anteriores. Pero sin Mauri debajo, porque arriba sí estaba. Desde el cielo observaba cómo su cuadrilla cumplía a la perfección una estación de penitencia inolvidable. ¿Sería en su honor? Mauri estuvo y arropó a los costaleros, aque brindaron una noche de Lunes Santo histórica. Y tan histórica que nada más recogerse todo el cortejo empezó a llover. El agua había respetado el primer año sin Mauri.

Ya el Martes Santo fue otra cosa. Durante el día se fueron consolidando los temores que obligaron a la junta de gobierno de la Hermandad de los Dolores a no salir. La decisión fue muy meditada porque se esperaba una lluvia que podía haber afectado al cortejo, aunque al final no cayó. Todo quedó reducido a un precioso acto dentro del templo con chicotásde arte que pusieron a las imágenes a las puertas de la iglesia para el resignado gozo de los que esperaban ver a la cofradía en la calle. Los sones de Jesús de las Penas y Madrugá acompañaron al Señor y a la Virgen mientras salían al encuentro del pueblo.

Durante todo el Miércoles Santo fue creciendo el temor de la lluvia. Muchas consultas, muchas llamadas pero decisión valiente al final que permitió salir a la calle a las tres cofradías. Cuando el palio de la Virgen del Amor apareció por la puerta lateral de San José comenzó a llover y se temió lo peor, lo mismo que le pasó al Abandono, pero las dos cofradías se encomendaron al cielo y pudieron salir sin problemas. Lo mismo le pasó al Medinaceli, que salió más tarde y con más gente que otros años. Ya en las recogidas hubo de todo. El Abandono era el último y se encontró con la lluvia, que esta vez no pudo aguantar. La cofradía aligeró el paso y llegó sana y salva a la iglesia del Sagrado Corazón, aunque algo de agua le cayó.

El Jueves Santo fue distinto. El Perdón y la Salud se quedaron sin salir. Las expectativas eran muy poco halagüeñas y la junta de gobierno decidió quedarse en la casa hermandad. Inmaculada Anillo, hermana mayor, convenció con sus bellas palabras a costaleros, costaleras y nazarenos. Todo el mundo lo entendió y sólo bastó esperar un rato para ver lo que iba a ocurrir. Angustias y Gran Poder se lanzaron a la calle con mucha ilusión pero tuvieron que volverse. La Piedad de Ortega Bru se refugió en los arcos hasta que dejó de llover y pudo recogerse, pero al Gran poder le cayó un aguacero importante desde la calle Carboneros hasta que se pudo recoger.

El Viernes Santo pasó de todo. Había cofradías con la decisión firme de salir. Otras pensaban lo contrario desde por la mañana. El tiempo estaba dando pares y nones y al final fue necesario esperar al momento justo de la salida. El Cristo del Mar ya estaba en la plaza cuando empezó a caer un chaparrón y tuvo que desandar sus propios pasos pata meterse de nuevo en la iglesia del Carmen. La gente de La Atunara premió con continuas ovaciones el interés de los cargadores por seguir adelante. Pensaron en salir una hora después, pero la situación estaba igual de complicada y al final desistieron en la intención.

La Esperanza, con ganas de salir, aguantó hasta última hora, pero los sucesivos aguaceros aconsejaron esperar a otro año. Ismael Santiago, capataz del palio, estaba convencido de que la cofradía saldría a la calle porque las previsiones así lo permitían pero los vientos hicieron de las suyas y todo se limitó a sendas exposiciones de los pasos ante la gente que soportaba el agua en la calle Gaucín.

Igual le pasó a la Soledad y el Santo Entierro y a la Amargura, que prefieron hacer un acto interno antes que lanzarse a la aventura de salir. Las dos hicieron varias chicotás en el interior del santuario para que la gente concentrada en la plaza de la Iglesia pudiera ver las imágenes. La imagen del Cristo de la Misericordia, que volvía a desfilar sobre un paso, era la gran novedad de este año, pero los linenses tendrán que esperar al 6 de abril del año que viene para verlo.



125.- LA BALONA, CLASIFICADA

10 04 2011

La Balona enterró todos los fantasmas y logró la clasificación matemática para la fase de ascenso cuando todavía faltan cinco jornadas para el término de la competición. Además, se puede proclamar campeón la semana que viene si el Pozoblanco cae en casa ante el Algeciras.
No hizo falta esperar mucho tiempo. Una semana después del inesperado accidente ante el Coria la Balona demostró sus hechuras ante un rival incómodo que se empleó con una enorme intensidad desde el primer momento, sobre todo porque el descenso le amenaza aún más tras la derrota.
La Balona recuperó a David Navarro para la parte izquierda del centro del campo, donde desarrolló tareas útiles de defensa y de ataque. El equipo ganó en personalidad y eso fue fundamental ante un adversario que creó muchos problemas desde primera hora.
Cuando apenas se llevaban diez minutos, pudo llegar el primer gol del partido tras una buena acción de Kike, que se acomodó el balón para un remate de cabeza despejado por Carlos Guerra casi en la  línea de gol.
El partido estaba igualado  hasta que una acción del árbitro descentró a los recreativistas. Era el minuto doce, cuando otro buen balón en largo a la carrera de Kike acabó con un derribo de Olmo en lo que pareció ser un claro penalti pero Moreno Díaz interpretó la jugada como una caída voluntaria y mostró tarjeta amarilla.
Casi a continuación, la Balona inició un ataque muy bien construido que supuso el primer gol. Fue una rápida transición en la que Ezequiel abrió a la derecha hacia a Juanpe para que el tarifeño entrara en el área y batiera a Ángel con una vaselina perfecta.
El gol afectó a los locales, que quedaron ya casi a expensas del rival.  El propio Juanpe, muy activo una vez más, logró zafarse de su marcador pero cuando quiso disparar se le anticipó Álvaro Vega.
Todo estaba transcurriendo en medio de una enorme intensidad que en ocasiones rayaba la dureza. Las provocaciones y el excesivo teatro de los locales fue atenuado por un árbitro implacable que no se dejó engañar. La Balona, muy seria, se asentó y no entró tampoco en el juego de los locales, que se fueron dando cuenta de que por ahí no podían seguir. Además, resultaba ilógico utilizar esos argumentos cuando en realidad había otros con los que contrarrestar la superioridad de la Balona.
La Balona respondía mientras con una enorme presión  en todas las líneas que dificultaba cada vez más el intento de creación de los localse. Además, la efectividad blanquinegra era del cien por cien puesto que en la segunda llegada con peligro llegó el 0-2. Copi centró raso desde la derecha y Pibe metió el pie ante el portero y un defensa y logró marcar junto a un poste.
El 0-2 dejaba claro que el recre B lo iba a tener muy complicado mientras que la Balona seguía sacando partido a un enfoque del encuentro muy acertado. No bajaban ni la intensidad ni la presión.
Nada más iniciarse la segunda parte hubo tres llegadas de los locales que hicieron temer que se metieran en el partido. Las dos primeras, de Edu y Peli, fueron en el primer minuto. Cuando se jugaba todavía el segundo, Kike se plantó muy cerca de Camacho y estuvo a punto de batir a Camacho, pero el meta roteño se lució y evitó que el marcador se ajustara. Peli volvió a tener otra ocasión en el 54’ pero su disparo salió fuera.
Las llegadas locales fueron decayendo a medida que la Balona logró volver a controlar. Incluso pudo sentenciar pronto cuando David Navarro se presentó ante Ángel tras una larga galopada que no culminó porque tenía un defensa pisándole los talones.
El partido se había redefinido en un juego a la contra de la Balona. Los onubenses habían dado un paso adelante buscando el gol y Escobar vio claro que el contragolpe era la mejor forma de actuar. En el 65’, Ezequiel mandó un balón largo a Pibe, que corrió hacia la portería pero disparó fuera cuando se cantaba el 0-3, que llegó cuatro minutos después con un remate desde cerca de Copi tras un centro de David Navarro.
Quedaba mucho tiempo y parecía más cercano el gol de la Balona que el de los locales, muy decididos en ataque pero algo alocados.
Hasta el final apenas si hubo un par de acciones de ataque de los de Quevedo, sobre todo una de Borja en el 81’, pero su tiro fue respondido por Camacho con una gran intervención. La tremenda presión de la Balona impedía cualquier acercamiento aunque ya se notaba el cansancio en hombres como David Navarro o Copi. El jerezano, además, sufrió un golpe que le restó condiciones en la recta final aunque no es grave.

Alineaciones

Recre B.- Ángel, Pablo Oliveira, Ezequiel, Marcos Caridad, Álvaro Vega, Bonaque, Peli (Aranda, 65′), Zambrano, Kike, Chus Hevia (Álvaro González, 69′) y Edu (Borja, 60′).

Balona.- Camacho, Francis, Olmo, Carlos Guerra (Alberto Merino, 73′), Gallardo, Juanpe (Marcos, 75′), Chico, Ezequiel, David Navarro, Copi y Pibe (Javi Catalán, 68′).

Árbitro.- Moreno Díaz (Sevilla). Muy protestado por los locales, que le reclamaron un penalti. Amonestó a los recreativistas Ezequiel, Bonaque, Kike, Chus Hevia y Edu y a los linenses Gallardo, Olmo y Ezequiel.

Goles

0-1 Minuto 13. Juanpe

0-2 Minuto 32. Pibe

0-3 Minuto 69.- Copi