Gerardo Piña, pronunciando un discurso en Nueva York
Gerardo Piña nació en La Línea de la Concepción en 1948. Fue en la calle Pedreras enfrente de la antigua fábrica de corchos, pero siendo pequeño se marchó a Málaga. Por las obligaciones familiares se tuvo que trasladar a Tánger y Tetuán. Estudió en el Instituto Español de Tánger y en el colegio de Nuestra Señora del Pilar de Tetuán compaginando sus estudios académicos con los de guitarra española en el Conservatorio de dicho enclave norteafricano.
En 1968 empezó sus estudios universitarios en Granada y se licenció en Románicas en 1971. De Granada se fue a Estados Unidos y vive en Nueva York desde 1973. Se licenció en Lengua y Literatura españolas en el Queens College de la Universidad de la Ciudad de Nueva York en 1977, hizo un Master de Filosofía por el Centro de Graduados de la Universidad de la Ciudad de Nueva York en 1982. En 1985 acabó su doctorado en Lengua y Literatura españolas, especializado en los siglos XIX y XX, por el Centro de Graduados de la Universidad de la Ciudad de Nueva York. Su tesis (“Narrativa breve del exilio español de 1939″) fue defendida con tal nivel que mereció también una mención honorífica en la Huntington Competition. Ha sido director del programa de lenguas de The Spanish Institute entre los años 1979 y 1981, y desde 1981 es profesor de Lengua y Literatura españolas en la Universidad de la Ciudad de Nueva York (Lehman College y Centro de Graduados).
En abril de 1992 fue nombrado miembro numerario de la Academia Norteamericana de la Lengua Española y miembro correspondiente de la Real Academia Española de la Lengua. Es miembro honorario de la Sociedad Nacional Hispánica y presidente del Círculo de Escritores y Poetas Iberoamericanos de Nueva York desde abril de 1992.
Gerardo Piña, junto a otros académicos de Norteamérica
Es profesor, escritor, fotógrafo, concertista, gran defensor de la lengua española y la Hispanidad y ha pronunciado conferencias por el mundo. Entre sus libros están De La Celestina a Paraphernalia: Estudios sobre teatro español y Narrativa breve de Manuel Andújar. Es también el autor de numerosos artículos aparecidos en periódicos y revistas de todo el mundo. El 3 de noviembre de 1997 fue elegido presidente de la Comisión de Educación de la Academia Norteamericana de la Lengua Española.
Su ciudad le reconoció tanto relieve académico y le nombró Hijo Predilecto.
La actividad política de Luis Ramírez Galuzo arrancó en los años en que un grupo de vecinos de la antigua aldea de La Línea, del que él formó parte, tomó la decisión de independizarse de municipio de San Roque. Fue uno de los 206 vecinos de los 330 con los que contaba esta población que suscribieron el 26 de noviembre de 1869 la solicitud de segregación.
De profesión industrial, fue el propietario de varias bodegas, tierras y de una trilogía de fábricas situadas en el espigón de San Felipe, todas con el mismo nombre comercial de La Encarnación, aunque con diferentes materias primas, pues obtenían cosas tan dispares como pastas para sopas, jarabes y gaseosas. Por su voluntad y empeño fue designado por la Diputación Provincial para formar parte en 20 de julio de 1870 del Ayuntamiento provisional de este ya municipio independiente y desde entonces su nombre figurará siempre, bien dirigiendo los destinos de La Línea (sería elegido alcalde el 14 de febrero de 1872, el 1 de marzo 1877, el 18 de septiembre de 1890 y por última vez el 22 de junio de 1903) o desde la oposición, durante cincuenta años de actividad política militante en el campo conservador.
Monumento a Luis Ramírez en los jardines municipales
Fue el tercero de los vecinos que ocuparía la Alcaldía-Presidencia de La Línea. El 1 de febrero de 1872 fue la constitución del primer Ayuntamiento de elección popular y Luis Ramírez había sido proclamado concejal y primer teniente de alcalde. Fallecido repentinamente el alcalde, José Peón Fernández, al firmar el acta correspondiente a la sesión, Luis Ramírez ocupó la Presidencia con carácter accidental y luego fue elegido por mayoría el 14 de febrero Alcalde constitucional de La Línea. Posteriormente sería elegido de nuevo alcalde el 1 de marzo de 1877, el 18 de septiembre de 1890 y el 1 de enero de 1902, formando además parte de numerosas corporaciones como concejal.
A su iniciativa y tesón son debidas numerosas realizaciones. Como continuador de la obra de los alcaldes que le precedieron, les proporcionaba el definitivo impulso para verlas convertidas en realidad, y por otra parte, velando por los intereses generales de la ciudad.
Aquí está enterrado Luis Ramírez
La construcción de la carretera que enlazaría con la general Cádiz-Málaga, resolviendo el cada vez más angustioso problema de la total ausencia de comunicaciones de esta localidad con el resto de España; el alumbrado público, sustituyendo la electricidad al farol de petróleo; la terminación del Cementerio Municipal; el proyecto de adquisición del Palacio Municipal; cesiones de terrenos por el Ramo de Guerra para parques, atenciones escolares y sanitarias, fueron, entre otras muchas, realidades conseguidas gracias a su celo y amor a la ciudad.
En 1921 le fue concedido por S.M. Británica el ingreso en la Orden del Imperio como Comandante-Comendador. En 1922, con motivo de las celebraciones del quincuagésimo aniversario de la constitución de La Línea se le rindió homenaje en reconocimiento de sus muchos méritos, nombrándosele Hijo Predilecto de la Ciudad y haciéndosele entrega de una placa conmemorativa con las firmas de los concejales que en ese momento componían la Corporación municipal. Por suscripción popular le fue erigido en los jardines del Palacio Municipal un pedestal con su busto en mármol blanco obra del escultor Mateo Inurria. Este busto fue sustituido al proclamarse la República por el del capitán Fermín Galán pero su familia lo conservó hasta que fue de nuevo ocupó su lugar en los jardines municipales.
Lápida que recuerda quién terminó el cementerio linense
Luis Ramírez supo aprovechar las innatas cualidades que poseía el oficial mayor del Ayuntamiento, Leopoldo Diañez y Díaz Bustamante, y dejaba en sus manos muchas iniciativas y responsabilidades. Leopoldo Diáñez dirigía la vida política con bastante inteligencia y con indiscutible mano férrea y una gran habilidad en el manejo de los asuntos públicos. Su muerte, a finales de 1921, fue un duro golpe para los partidarios de la familia Ramírez.
Su actividad política terminó en la tarde del primero de mayo de 1923, cuando en las elecciones a diputados a Cortes fue derrotado José Luis de Torres y Beleña, abogado, Gentil Hombre de Cámara de S.M, que durante más de una década fue único representante linense en Cortes. Aquel primero de mayo marcó la fecha del alejamiento de la política de Luis Ramírez. El 15 de abril de 1927, a los 86 años, falleció por insuficiencia crónica del miocardio.
Juan Bautista Fariñas Martín, farmacéutico de profesión, ocupó por primera vez la Alcaldía de La Línea el 1 de enero de 1902.
El 9 de octubre de ese mismo año ocurrieron los Sucesos de las Pedreras, el mayor conflicto social que ha vivido la ciudad, durante los cuales grupos de exaltados intentaron asaltar e incendiar la farmacia y el domicilio de Juan Bautista Fariñas, en la zona de la calle del Teatro limitada por las del Alba y Aurora.
Aquellos incidentes hicieron necesaria la intervención del Ejército.
Fariñas fue cesado el 22 de junio del 1903 y le sustituyó Luis Ramírez Galuzo aunque en 1906 fue nombrado nuevamente alcalde. Tomó posesión de su cargo el 1 de enero de ese año.
Fue el primero que se fijó en lo que entonces era un solar abandonado, convertido en vertedero, conocido como la huerta del Obispo.
Hizo que se arreglara plantando algunas palmeras, sembrando arriates con flores y poniendo algunos bancos de madera, convirtiendo ese solar en la plaza más emblemática y coqueta de la ciudad: la Plaza de Fariñas, en la imagen de la izquierda. Tuvo problemas con los herederos del obispo, pero al final lo consiguió.
Falleció el 12 de enero de 1921 y la Corporación municipal le rindió un homenaje.
Nacho Falgueras nació el 24 de noviembre de 1955 en Málaga pero con apenas seis meses ya estaba en La Línea. Su padre, Guillermo Falgueras, fue juez durante muchos años en el único juzgado esta ciudad.
Sus primeros estudios fueron en el instituto Menéndez Tolosa. De allí pasó a estudiar Bellas Artes en la Facultad Santa Isabel de Hungría, en Sevilla. Era introvertido cuando joven y no muy sociable. Cuenta que se refugió en hacer cosas. Tenía un garaje y allí se ponía a hacer experimentos con barro.
Un día se dio cuenta de que era su vocación pero todo se definió cuando empezó a hacer carrozas para la Feria de La Línea. Ganó dos años seguidos el primer premio y eso le animó. Su padre no quería que hiciera Bellas Artes porque decía que los pintores se morían de hambre. Él potenció sus cualidades aunque tuvo que hacer ingeniería pese a que no le gustaba, era su padre el que se lo imponía.
Se escapaba por las tardes y se iba a la escuela de Artes y Oficios para prepararse para el ingreso en la escuela de Bellas Artes. A su padre le presentó las notas de ingeniería, que eran todas cero, y le enseñó el ingreso en Bellas Artes y se dio cuenta de que lo suyo era eso. No se arrepiente porque aquella fue una decisión muy consciente, según sus propias palabras
En 1978 se casa con María Velázquez Real, chiclanera y linense de adopción y tienen dos hijas, Mónica y Sandra.
Restauración de león de San Roque.
Sus obras están repartidas por las provincias de Cádiz y Málaga. Las estatuas de Lola Flores, Camarón o Paco de Lucía son algunas de sus mejores obras, aunque también sobresalen Las Tres Gracias y la Torre del Milenio.
Desde 1978 ha realizado numerosas exposiciones individuales: Cádiz, Madrid, La Línea de la Concepción, Algeciras, Barbate, Gibraltar, Estepona,… (En la imagen de la izquierda, con su obra ‘Nasciturus’, resina compuesta. 1978).
Entre sus monumentos públicos destacan: El friso del éxodo, mural existente en la Aduana de La Línea. La escultura de José Monge “Camarón de la Isla” en los Jardines de su mismo nombre en La Línea. Monumento a la Paz en Medina Sidonia. Escultura del ecologista Juan Ciro Gil Navarro, en Guadiaro.
Escultura de Paco de Lucía en el Puerto de Algeciras. Monumento a la Constitución Española en Medina Sidonia. En Chiclana de la Frontera el monumento a la máxima figura del toreo del siglo XIX Francisco Montes Reina “Paquiro”. En Marbella Monumento a un singular personaje de la jet de esa población costasoleña: Jaime de Mora y Aragón.
Monumento en Conmemoración del XXV Aniversario de la Fundación de Castellar Nuevo. Monumento al torero “Miguelín” para la plaza de toros de Algeciras.
Ha realizado además numerosos bustos, entre los que podemos citar el de José Cabrera Duarte, (con nótula propia en esta misma página) y el cirujano de toreros Ramos Argüelles. Imaginería policromada (imagen procesional de la Virgen de la Macarena en Chiclana, Cristo Crucificado,…), restauraciones, murales y murales cerámicos.
El monumento Mujeres Linenes (Las Tres Gracias, arriba a la izquierda) de la Plaza de la Iglesia de La Linea de la Concepción y el de Jose Cadalso (1741-1782), coronel y escritor. Monumento a Lola Flores”en bronce, y el Monumento ” in del Milenio” en Algeciras (de 12 m. de altura y en piedra).
José Cruz Herrera, quizás el linense más ilustre de historia, nació en una casa de la calle Real el 1 de octubre de 1890. Casi desde la infancia empezó a dar muestras de su enorme calidad artística, sobre todo para la pintura, y comenzó a hacer copias de las grandes obras clásicas. Diego de Velázquez fue uno de sus pintores favoritos.
Cruz Herrera comenzó sus estudios en La Línea y luego se fue a Sevilla, aunque sus pretensiones artísticas le obligaron a trasladarse a Madrid. Para poder marchar a la capital de España, José Cruz Herrera escribió una carta a Fernando de Villar, director del Fénix Agrícola, al que no conocía, y éste, impresionado por su valentía, le contrató con un sueldo de dos pesetas diarias, aparte de facilitarle la continuación de sus estudios en la Escuela Superior de Bellas Artes. El pintor, en muestra de su infinito agradecimiento, le regaló su tercera Medalla de la Nacional de Bellas Artes, conseguida con el lienzo Capilla del Cristo de la Misericordia. En 1914 obtuvo una beca para proseguir sus estudios en París y Roma.
Siempre que volvía a su pueblo aprovechaba para continuar su tarea pictórica, mediante la cual realzaba la belleza de la mujer andaluza. En 1921 expuso cuarenta cuadros en el Salón del Círculo de Bellas Artes de Madrid y asistió a la inauguración la Infanta Isabel. La Línea le ofreció entonces un emotivo homenaje por sus triunfos. Con su obra La ofrenda de la cosecha obtuvo la Primera Medalla de la Exposición Nacional en 1926. Cruz Herrera ofreció a su pueblo este premio, al igual que los anteriores. El Ayuntamiento le otorgó el título de Hijo Ilustre, Preclaro y Predilecto de la Ciudad y se instituyó un premio anual que llevaba su nombre. Cruz Herrera, muy agradecido siempre, correspondió a los honores que le tributó su pueblo con la realización de dos cuadros: Mujeres Linenses y Ofrenda a La Línea, dos obras magníficas.
Expuso en Bélgica, Milán y Roma. Al trasladarse a Marruecos inició una nueva etapa, con una pincelada mucho más suelta, llegando en algunos paisajes marroquíes a ser típicamente impresionista. Esta etapa fue reconocida con innumerables galardones.
Pintó como nadie a la mujer linense
Desde 1942, con algún intervalo, los carteles de la Feria de La Línea han sido ilustrados con la reproducción de una obra de Cruz Herrera. De hecho, cedió 104 cuadros al Ayuntamiento y a finales de los años sesenta empezó a gestarse el que luego sería Museo de Cruz Herrera, construido en la plaza de Fariñas.
El pintor sintió siempre una estrecha y amorosa relación con su pueblo y en cierta ocasión confesó: “…nunca trabajo con más cariño que cuando me dispongo a demostrar que mi recuerdo y mi inspiración están constantemente aquí, en esta tierra donde nací, que es para mí la mejor del mundo”.
En 1963 donó un extraordinario lienzo de la Inmaculada Concepción a la parroquia de igual nombre, donde había sido bautizado.
Un ejemplo de la obra de Cruz Herrera
Cruz Herrera falleció el 11 de agosto de 1972 en Casablanca (Marruecos). Sus restos reposan en el cementerio de San José, en La Línea, donde fueron trasladados algunos días después.
En 1974 el Ayuntamiento le concedió la Medalla de Oro a título póstumo. Una plaza y un museo con su nombre en el centro de la ciudad y los carteles de la Feria de julio son los reconocimientos que permanecen con el paso del tiempo. Cruz Herrera, como otros artistas de La Línea, sí fue profeta en su tierra. El pueblo le supo corresponder siempre y él vivía al día su actividad en Madrid, hasta el punto de que se le informaba incluso de decisiones plenarias, como en aquel lejano 1950, cuando el entonces alcalde, Rafael Ruiz Marín, le hizo llegar un escrito en el que le comunicaba que había sido instituido el 20 de julio como festivo en recuerdo a la segregación del municipio.
En la ilustración, ABC de Madrid del 10 de septiembre de 1942.
El Padre Juan Rodríguez Cantizano nació en San Roque en 1868. Atendiendo su vocación religiosa, sus padres lo envían al seminario de San Bartolomé de Cádiz y cantó su primera misa en San Roque en 1892. Pero no es hasta 1910 cuando el Padre Cantizano se traslada a La Línea como cura propio de la iglesia parroquial de la Inmaculada Concepción.
Lápida colocada en el santuario como reconocimiento a la gran labor del padre Cantizano
Desarrolló el cargo de cura párroco de La Línea con una entrega total de cuerpo y alma, hasta el año 1939 en que fue designado canónigo dignidad de arcediano de la Santa Iglesia Catedral de Cádiz, donde falleció en diciembre de 1942. En el sepelio, jóvenes linenses condujeron su cadáver al cementerio de San José, donde reposa.
Durante los años de párroco en La Línea realizó una magnífica labor de reconstrucción y mejoras del templo, socorrió siempre a los necesitados, en muchos casos quitándoselo de su propio dinero, y ayudó a muchas personas. El padre Cantizano era menudo de cuerpo pero era un gigante en sabiduría y humanidad. El 8 de septiembre de 1942 y coincidiendo con sus bodas de oro como sacerdote, se le puso su nombre a la calle en la que vivió muchos años. (En la imagen, la calle Padre Juan Rodríguez Cantizano. Foto: Luis J. Traverso Vázquez).
José Cabrera Duarte, fundador del Museo Taurino que lleva su nombre, nació en Algeciras en 1913 en el seno de una familia de gran tradición taurina, que se remonta a más de un siglo y en la que sobresalían los toreros de plata Antonio y José Duarte. Sus hijos Benito y Curro fueron novilleros y su nieto, Curro Duarte, continuó la estirpe.
Gran aficionado a los toros, desde temprana edad fue recopilando todo tipo de material y formando poco a poco en su casa, con grandes sacrificios para su familia, lo que luego fue el Museo Taurino Pepe Cabrera.
El Museo fue inaugurado oficialmente en 1960 y está compuesto por cuatro grandes salas con miles de fotografías, hierros de todas las ganaderías de las distintas zonas, vestidos de torear, trofeos (destaca entre ellos el último rabo que cortó Manolete en julio de 1947), capotes de paseo y de torear, banderillas, estoques, verduguillos, cachetes,…
El legado de Pepe Cabrera es inmenso, mayor aun que lo expuesto actualmente en el Museo, y que sus hijos esperan exponer pronto en una futura ampliación de las instalaciones.
El Museo, uno de los mayores de España, ha recibido ofertas para trasladarse a otras ciudades, cosa que sus hijos siempre han rechazado, pues Pepe Cabrera nunca quiso que saliera de La Línea. Pepe Cabrera falleció en 1995.
José Cortés Jiménez nace en La Línea de la Concepción en 1946, aunque como tantos linenses de la diáspora es conocido con el gentilicio de su tierra de adopción como Pansequito de El Puerto. Es Hijo Adoptivo de El Puerto de Santa María por acuerdo de la Corporación Municipal en 2001. Su niñez la vive en El Puerto, tomando contacto desde niño con el flamenco. Mas tarde, mientras actuaba en tablaos de Málaga, conoce a Manolo Caracol y éste le contrata para su tablao en Madrid, “Los Canasteros”, algo que le marca. Ha cantado en prácticamente toda Europa, incluida la del Este cuando no estaba integrada en la Unión Europea, con el ballet flamenco de Antonio Gades, y ha participado en los carteles de numerosos Festivales, por la piel de toro. En Alcobendas, en 2006, le dedicaron la XXIII Semana Flamenca. También en Sevilla en el Tablao de “Los Gallos”, se le recordaba con afecto. (Foto tomada en la calle San Sebastián, de El Puerto, el 9 de diciembre de 2008. Colección J.M.M.)
José Cortés Jiménez was born in La Línea de la Concepción in 1946, but he’s Pansequito from El Puerto. He was made Adoptive Son of El Puerto de Santa María by Municipal Corporation agreement in 2001. He grew up in our town, getting into flamenco when he was a boy. Later, whilst performing in flamenco bars in Malaga, he met Manolo Caracol who hired him for his flamenco bar in Madrid, “Los Canasteros”, something which left a mark on him.
En 1974 se le otorgó el “Premio a la Creatividad”, con 28 años, en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, premio que ha recogido 34 años después.
Juan de la Plata dice del artista: “El 15 de noviembre pasado, el que fuera alcalde de Córdoba cuando se le concedió el galardón, Antonio Alarcón y el cantaor Fosforito, le hicieron entrega del Pergamino que lo acredita, premio que viene a reconocer su faceta como creador en el universo mundo del flamenco.a: “Por sonar distinto y traer un aire renovador al flamenco, fue precisamente galardonado con el Concurso Nacional de Córdoba”. En 1985, la Peña Flamenca “El Taranto de Almería” le concedió el premio Lucas López. En 1986 se pudo disfrutar de su arte en la Venta El Gato de Madrid. Es Premio Nacional de la Cátedra de Flamencología de Jerez”
El escritor Manuel Ríos afirma de Panseco: “Cuando Pansequito canta por soleá, parece que de un instante a otro, va a desparramarse, pero nunca sucede. Lo que ocurre, es que su concepción de este estilo lleva implícita un especial barroquismo en algunos de sus tercios, más el compás natural no lo pierde, sino que lo adapta a su manera de hacer el cante”. El crítico César Muriel señala: «Indudablemente, Pansequito sabe del compás y su voz afillá se pasea admirablemente por los ecos jondos. Es esa su manera, dirías que aguardentosa, la principal distinción de su personalidad. Una garganta doliente que se pone en pie para cantar las fiestas, como esas alegrías que ahora son fuente principal de su repertorio, y en las que vuela y vuela por los tercios altos hasta caer en el compás exacto que mide la guitarra». Ángel Álvarez Caballero, flamencólogo, afirma: “Poco años antes de morir Camarón, éste me dijo que lo único que le interesaba del cante que oía entonces era lo de Pansequito”. (Foto: J.A. Berbel, en el Festival de la Mistela. 2006).
Y Paco Vargas, se explaya: «Uno de los grandes del cante gaditano actual, Pansequito sabe del compás y su voz gorda se pasea admirablemente por los ecos jondos: una garganta doliente que se pone en pie para cantar a la fiesta, como esas cantiñas que son bandera y enganche, que ahora son fuente principal de su repertorio, y en las que vuela por los tercios hasta caer en la medida exacta que marca la guitarra. Pansequito es un cantaor de los que aportan facetas personales al cante y tiene una voz singular, muy flamenca, única e inconfundible. Es cantaor que conoce todos los estilos, aunque los que no faltan nunca en sus actuaciones son las alegrías, las soleares y las bulerías; pero canta muy bien por seguiriyas, tientos, tangos, tarantos y fandangos. En las soleares y las bulerías lo consideramos un creador, ya que las hace distintas a todos los demás, con tercios extensos y ligados, que a veces semejan una especie de melodía monótona que, sin embargo, no resta belleza y grandeza al cante. Sus coplas, que llevan un cierto hilo argumental, cuentan historias que suelen tener un cierto fondo melodramático». (Foto Paco Gutiérrez. XIX Festival Flamenco Mont-de-Marsan. Francia. Julio de 2007).
«Pansequito es, junto a Camarón y Enrique Morente uno de los grandes renovadores del cante en el siglo XX. Lo atestigua el Premio a la Creatividad -el único que se ha concedido- que ganó en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba en 1974. También lo demuestran sus soleares y bulerías, que Pansequito alarga e incluye un argumento narrativo trágico, a la manera de los romances. Creativo y renovador, y al mismo tiempo conoce y domina todos los estilos flamencos, especialmente las alegrías, las soleares y las bulerías, pero tampoco desmerecen sus tanguillos, sus fandangos, tarantos, martinetes, rumbas, romances… Fue descubierto por el propio Manolo Caracol cuando sólo tenía quince años. Impresionado por su cante, le contrató para inaugurar su tablao, Los Canasteros (Madrid), en 1963. Pansequito ha cantado en tablaos y en festivales; a lo largo de toda su carrera artística, ha compartido escenario con otros grandes del flamenco: Camarón, Juan Habichuela, Pepe Habichuela, Tomatito, Parrilla de Jerez, Gerardo Núñez o Enrique de Melchor. Pero quizá haya sido Paco Cepero (guitarrista y compositor) con quien mayores éxitos populares ha conseguido». (Texto y Foto: Flamenco.com).
ENTREVISTA
¿Desde cuando el flamenco pasa a ser, de un arte para unos pocos a un fenómeno de masas?. --Desde la época de Caracol, la Niña de los Peines, después llegamos nosotros y lo pusimos a otra altura.
¿Funciona todavía el trío compuesto por vino, mujeres y cante?. --Ya no, eso se acabó. Para los ‘señoritos’ la juerga se acabó gracias a Dios. Aunque entre los artistas todavía se echa un ratito.
¿Qué tal su época de empresario? Vendedor de encajes, carteras, plumas…, ¿Vendió muchos relojes en el Bazar de la calle Vicario?. –Ojú, más que Cartier.
¿Qué hace Pansequito por los demás? --Ayudo al que sea, en lo que sea. Y por supuesto ahí estoy en los festivales benéficos.
¿El flamenco se mueve?. –Está en un buen momento, aunque no del todo. Algunos empresarios se lo quieren llevar todo. Algunos te cuentan ‘lo que han luchado para ponerte en un determinado cartel’ ¿Es que los empresarios son romanos luchando contra leones en un circo?.“Todos los pájaros comen trigo, y las culpitas al gorrión. ¿Qué opina?. –Que hablen de uno, aunque sea mal. Cuando empezamos nosotros, le dimos al flamenco un auge, una cosa nueva, le dimos algo diferente, ahora están todos clonados, hoy todos los chavales cantan por Camarón. (Portada del Disco ‘Suenan las campanas. Al toque: Tomatito).
Usted, que ha compartido escenario con Mairena, Fosforito, Lebrijano, Camarón, Rancapino, Chocolate, Terremoto, ¿por qué palo se decanta, cual es su favorito?. –La Soleá y la Bulería. No existen cantes grandes ni chicos. Cante grande es aquel que te llega, te comunica, es el que te pone los vellos de punta.
Jesús Quintero, le representó a usted, allá por los setenta, junto a Camarón y a Paco de Lucía. ¿Qué tal sus relaciones con el Loco de la Colina?. –Fue pionero en Sevilla organizando espectáculos multitudinarios y de clase para el flamenco.
Curro Romero, no se perdió su nombramiento como Hijo Adoptivo de El Puerto. --Curro es la persona más humanitaria que hay sobre la tierra. Está donde tenga que estar. Y llegó antes que yo. El se siente como si fuera gitano.(Textos: José María Morillo) (Imagen: DVD Puro y Jondo. Con Santiago Donday. Videoteca TVE).
Antonio Fernández de los Santos ‘El Chaqueta’, nació en La Línea en 1918 y falleció en Madrid en 1980. Forma parte del pequeño grupo de los grandes del cante y fue valorado como tal por cantaores del relieve de Juanito Mojama, Juanito Varea o Rafael Romero y ya en la generación siguiente por Camarón, dentro de su búsqueda permanente de rincones donde el cante seguía ofreciendo vitalidad.
La vida profesional del Chaqueta empezó un poco antes del principio del resurgimiento del cante, pero él eligió mantenerse a distancia de ese fenómeno y de sus efectos. Fue un cantaor de reuniones, tablaos pequeños y pocas grabaciones y no manifestó ningún gusto por las giras, los festivales y por otros encuentros con grandes públicos. Para él, el cante era para estar a gusto cantando con unos pocos. Conservó el modo de vida bohemio de muchos cantaores profesionales de antes a costa de alguna precariedad y fue conocido principalmente de profesionales y entendidos. Esas posturas le dejaron a distancia de corrientes que estaban ganando relevancia. (En la imagen, portada del libro de Ramón Soler Díaz, ‘Antonio el Chaqueta, pasión por el Cante’).
El Chaqueta nació y se crió en La Línea. Su madre era de Jerez, del barrio de San Miguel, y una hermana suya se casó con El Flecha de Cádiz. El joven Chaqueta empezó a trabajar en los últimos años de la Alameda sevillana y en el Madrid de la posguerra, entre Villa Rosa y las ventas de Barajas. Su padre había nacido en Málaga, una ciudad a la que el hijo conservó mucho apego. Así se desarrolla una geografía representativa de ese fenómeno multicentrico que fue el resurgimiento del cante a partir del año 1956. Por otra parte, destaca la importancia histórica de La Línea, no como centro de creación de cantes sino, eso sí, de consumo flamenco por correr la plata abundantemente en la zona debido al contrabando con Gibraltar.
La obra discográfica del Chaqueta es escasa, algo mezclada, pero a menudo excepcional por el metal y eco de la voz y por un sentido realmente único del compás como cimiento y como invención. Consta de un total escueto de once cortes: seis en discos de pizarra grabados antes de la llegada del microsurco, dos en la Antología de Hispavox y tres en la segunda edición (1978) de la Gran Antología RCA dirigida por Antonio Murciano. Lo más sensacional son las romeras y las cabales grabadas con Perico el del Lunar para la primera Antología, pero el resto es de gran interés, incluyendo sus arreglos de unas canciones de moda grabadas en 78 rpm. Se puede notar en ese contexto que, en los años que precedieron al resurgimiento del cante, los profesionales por fuerza tenían que echar mano de tales canciones aflamencadas, la frontera entre éstas y el cante de tradición siendo a veces imprecisa para parte de la clientela. Una consecuencia de eso fue que El Chaqueta, Romero, Varea y otros más compartieron detalles de este repertorio menor, echándole gracia, emoción y arte, hasta disfrutarlo ellos mismos. (En la imagen, de izquierda a derecha, Pareja, Mojama, Antonio ‘el Chaqueta’ y Juanito Varea).
Situación de los fuertes y baluartes en un mapa del siglo XVIII.
La Línea de Contravalación, también llamada Línea de Gibraltar fue un sistema de fortificaciónes creado en el siglo XVIII con motivo de la defensa del itsmo de Gibraltar frente a incursiones británicas y ante el temor de las autoridades españolas de que el Reino Unido pudiera ampliar sus dominios en el sur de la península extendiéndose más allá del peñón de Gibraltar.
La construcción de la Línea de Contravalación comenzó en 1730 de la mano de Jorge Próspero de Verboom que había diseñado prácticamente todos los fuertes de la Bahía de Algeciras y finalizó en 1735. Esta línea fronteriza fue el germen de la actual población de La Línea de la Concepción.
La estructura de la Línea daba una gran fortaleza y una enorme capacidad de defensa a una zona de por sí muy difícil de defender, llana y arenosa. El sistema de defensa se basaba en dos grandes fuertes artillados y abaluartados en los bordes del itsmo y una línea amurallada con pequeños fuertes y baluartes jalonando todo el recorrido.
A levante se localizaba el Fuerte de Santa Bárbara con capacidad para 24 piezas de artillería (18 cañones de a 24 y 6 obuses) y una dotación de hombres muy elevada, Cuerpo de Granaderos, Cuerpo de Caballería con hasta 40 hombres y Cuerpo de Artillería además de un grupo de hombres con la función de limpiar los fosos de tierra. Poseía además 4 cuarteles para la tropa.
A poniente se situaba el Fuerte de San Felipe con similar número de piezas de artillería que el anterior, 18 cañones de a 24 y seis obuses y con idéntica dotación de hombres, a saber, Cuerpo de Granaderos, cuarenta unidades de caballería y artilleros. Tenía cuarteles con capacidad para ochenta hombres y oficiales. (En la ilustración, Fuerte de Santa Bárbara).
Entre ambos fuertes se disponían a distancia equidistante cinco cuerpos de guardia artillados y abaluartados, los baluartes de San Benito, Santa Mariana, San José, San Fernando y San Carlos con capacidad para 25 hombres cada uno y capaces de montar cañones.
La Línea de Contravalación fue destruida en 1810 al igual que la mayoría de las fortificaciones de la Bahía de Algeciras por el cuerpo de zapadores británico con el pretexto de impedir que cayera en manos de las tropas napoleónicas y con la autorización del gobierno español, circunstancial aliado del Reino Unido. (W.)
Restos del Fuerte de Santa Bárbara, donde tuvo su origen La Línea de la Concecpción. (Foto: amglc2002).
Identifique su blog como Blog de La Línea. Póngamosle denominación de origen a los Blogs hechos en La Línea de la Concepción. Puede descargarse el banner que mas le convenga por su tamaño, pulsando con el botón derecho de su ratón, y dándole a la opción: 'Guardar como'. Ahí deberá escribir el nombre y la carpeta donde irá guardado... y voilá!
El Restaurante Plaza, situado en el corazón de la ruta de los pueblos blancos, a caballo entre los parques naturales de la Sierra de Grazalema y de Los Alcornocales, ofrece la posibilidad de disfrutar del placer de unos originales despieces de carnes, regalando al espíritu con la incomparable visión de Ubrique, cuna del artículo de piel.
Alojado en la plaza de toros de Ubrique junto a la estatua del diestro Jesús Janeiro y respetando toda su estructura monumental.
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