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Nos dejaron

110. FERNANDO BACHILLER. Médico

 

El doctor Fernando Bachiller era natural de Portillo (Valladolid, 1924). En Valladolid se licenció en Medicina y Cirugía con la máxima calificación de Premio Extraordinario en la promoción de 1948. Desde el segundo año de Licenciatura mostró una gran valía intelectual y consiguió la plaza de alumno interno de cátedras clínicas por oposición y diferentes becas en asignaturas médico-quirúrgicas. Su perfil asistencial le movió a incorporarse como profesor en la Cátedra de Patología y Clínica Médica y a efectuar su especialización en patología cardiopulmonar.

A comienzo de los años cincuenta del pasado siglo llegó a La Línea de la Concepción como médico del Sindicato de Trabajadores Españoles en Gibraltar. Luego ganaría la oposición para dirigir el dispensario de las denominadas “Enfermedades del Tórax”, impulsando las primeras campañas de detección y control de la tuberculosis. Luego sería miembro fundador de Separ (Sociedad Española de Patología del Aparato Respiratorio) y de Neumosur, una ramificación de la anterior con carácter andaluz y que es aún de relevante importancia médica.

La situación sanitaria de la ciudad, en aquellas fechas, era desoladora. Él vino a luchar en el campo que le era propio. Encontró la satisfacción profesional, también afecto y respeto. Descubrió el sencillo y luminoso encanto del alma linense. Y su alma, ancha como la meseta que le viera nacer, se hizo más grande entre nuestros dos mares. Comprendió, como tantos otros que llegaron con bien a La Línea, el carácter linense y sus peculiaridades. En cualquier lugar de la ciudad, era respetado, aceptado y reconocido. Fernando descubriría enseguida el genio y personalidad del linense, y su alma ancha, su corazón enorme, sintió ese pálpito con que los linenses siempre han sentido y sabido reconocer; ese soplo lo descubrió Fernando y lo hizo suyo. Y es que, La Línea de la Concepción también era el pueblo de Fernando, un castellano de gran talla que nos llegó del arrabal de Portillo a este histórico arrabal de Gibraltar.

Inició una nueva andadura profesional como director del dispensario del Patronato Antituberculoso, considerado entonces como un destino de excelencia para recién formados especialistas. Y fue su director hasta la extinción del centro. De la magnitud del trabajo desarrollado por Fernando Bachiller en La Línea da idea el hecho de que a lo largo de tres décadas pudieron documentarse en el Campo de Gibraltar más de cien mil pruebas de detección de tuberculosis en las distintas poblaciones de la comarca. La situación médica en aquellos años era claramente deficitaria y con una enorme prevalencia de enfermos tuberculosos, siendo esta dolencia considerada como un problema prioritario de salud pública en aquel momento.

De manera concomitante y como director del dispensario, impulsó estudios pioneros en su campo. En el ámbito de la Tisiología, Fernando Bachiller presidió el grupo de especialistas de mayor prestigio nacional, la sección TIR de la Sociedad Española de Neumología. Gracias a su mecenazgo, La Línea acogió sesiones científicas y congresos del referido grupo y del correspondiente de la Academia Americana de Enfermedades del Tórax. Ellos condujeron a la modernización del tratamiento actual de la tuberculosis y Fernando participó, desde La Línea, en los primeros estudios europeos de evaluación terapéutica por Rifampicina. Ya en los años sesenta participaba en congresos internacionales (Rusia, países centroeuropeos, Estados Unidos de América), llevando el nombre de La Línea a todos esos lugares. Fue nombrado académico por la de Medicina de Cádiz, la más antigua de España, convirtiéndose así en el primer médico académico en La Línea de la Concepción.

Su labor pionera, junto con sus colaboradores, sigue en vigor en la actualidad. En esencia elevó la medicina al máximo nivel científico y profesional en nuestra ciudad. Convirtiendo el escandallo linense como una referencia en su especialidad. Unía así el nombre de La Línea de Concepción a una de las más dignas labores del ser humano como lo es la lucha contra la enfermedad. Su vinculación personal y profesional a La Línea le llevó incluso a renunciar a cargos en otras ciudades y a apostar por nuestra ciudad. Otro rasgo destacable de su carácter era su incansable capacidad de trabajo, y su acervo cultural que hacía de él un gran conversador.

Aquella acogida que tuvo por parte de los linenses, y que aún se mantiene viva, es la se vio refrendada al ser distinguido con el título de hijo adoptivo de la ciudad. Acogida que fue forjando en él a un linense: la ciudad lo hizo suyo. En los personal, la figura de Fernando no se entiende sin la de su esposa: Marili Luque, vallisoletana como él. Tampoco sin Fernando se entendería la de Marili, señora de extraordinarias cualidades intelectuales y humanas, que se trasladó a La Línea de recién casada y que fue un auténtico motor para la actividad de  Fernando y la de su hogar. Sin renunciar a su propia labor profesional como licenciada en Filosofía y Letras, ejerció la docencia hasta su muerte accidental, lamentable y prematura, compatibilizándola con la atención a los ocho hijos que tuvieron en común. Todos ellos, siete son linenses, permanecen actualmente fuertemente vinculados a nuestra ciudad, en la que residen tres de sus hijas con sus esposos e hijos linenses.

 

Fernando y Marili supieron exteriorizar hacia los linenses su personalidad, afabilidad sin afectaciones, siendo muy frecuente verles entre numerosos amigos, recogiendo la simpatía de cuantos les conocieron, o participando en actividades culturales o de otra índole que se celebrasen en nuestra ciudad, y sintiéndose, ambos, linenses.

Fernando Bachiller Cabezón falleció el 16 de agosto de 1997 en La Línea en dónde recibió sepultura junto a su esposa.

Y aunque desde que llegó lo ha sido, ya es linense no solo por elección propia sino por adopción. Fue nombrado Hijo Adoptivo de La Línea de la Concepción el 20 de julio de 2010. Tan alto honor se corresponde con el profundo cariño que Fernando mostró por esta ciudad y por los linenses. Su familia aún recoge ese sentimiento de afecto y consideración de todos aquellos que le conocieron y apreciaron, de primera mano, su catadura moral, su ética profesional y su linensismo. Rasgos de su persona que permanecen frescos en la memoria de todos y que, con la distinción consistorial, se perpetúa la reciprocidad que siempre ha caracterizado a este pueblo nuestro, cuya sabiduría medular le ha hecho distinguir siempre al forastero afincado de quien, con calidad humana, echa raíces profundas en su historia más sensible.

105. AURELIO GALVEZ, YEYO. Futbolista

Aurelio Gálvez Pozo, Yeyo, uno de los mejores jugadores que ha dado La Línea de la Concepción en toda la historia, murió el pasado lunes por la noche en Jerez de la Frontera, donde residía desde hacía muchos años. Yeyo tenía 75 años y había nacido en 1935.

Todos los que lo vieron jugar aseguran que se trata de uno de los mejores jugadores de la historia de la Balona por su tremenda calidad, algo muy difícil en aquellos tiempos de malos campos, balones complicados y botas inadaptables.

Era muy técnico; tenía una clase comparable a la que jugadores de Primera División de hoy día. Su único defecto, por buscarle alguno, era el juego aéreo. Sólo marcó un gol de cabeza en toda su carrera y porque la pelota le rebotó.

No tuvo la suerte debida. Fue al Barcelona y gustó pero no se quedó finalmente en el primer equipo. Podía haber sido futbolista de Primera División por sus extraordinarias cualidades, pero no pasó de militar en la categoría de plata.

Yeyo comenzó a jugar en la Balona en la temporada 1952-53, con el equipo en Segunda División y cuando aún no había cumplido los veinte años. Aquella campaña, el presidente blanquinegro era Antonio Belizón y el entrenador Cabo. Yeyo compartió plantilla con Gómez Carrillo, Cachaza, Gallardo, Xirau y Yonete, entre otros muchos inolvidables.

Luego siguió un año más en el equipo de su pueblo pero se marchó a Barcelona precisamente el año en el que la Balona descendió a Tercera tras seis temporadas en Segunda.

Tras varias temporadas fuera de la ciudad, incluida la 1957-58, en la que militó en el CD Málaga y las dos anteriores en el Ceuta, regresó a la Balona en Tercera después de dos años en el San Fernando y luego, en la 62-63 se fue al Jerez Industrial, donde se retiró poco después.

Yeyo seguía manteniendo contactos con su ciudad natal. De hecho, visitaba La Línea con mucha frecuencia  y asistía a las convivencias de veteranos balonos que se celebraba en la sede de la peña El Águila Real.

085. JUAN AYALA. Futbolista

Juan Ayala Callejón nació en La Línea el 1 de mayo de 1925. Jugó en la Balona hasta la temporada 1949-50, en la que el equipo consiguió el ascenso a Segunda División. Aquel año lo fichó el Sevilla y jugó con el equipo hispalense hasta 1955. Su periplo en Primera División con el Sevilla se coronó con 72 partidos jugados y 27 goles marcados.

Ayala empezó a jugar al fútbol en equipos como el Castillo Linense, San Fernando o la Real Balompédica Linense. Enseguida se manifestó como un habilidoso extremo izquierda. También se caracterizó por su velocidad y por la precisión en el centro. Todo ello le condujo al Sevilla en el año 1950. Allí permaneció cinco temporadas, salvo una en que estuvo cedido al Real Jaén.

Juan Ayala fue el protagonista de una polémica jugada en la que el Sevilla perdió la Liga en la temporada 1950-51. Tras dos años de discretos resultados en el Sevilla FC, en la temporada 1950-51 el equipo, entrenado por Guillermo Campanal, cuajó una excelente campaña. Habría conseguido el título de campeón de Liga si el colegiado Azón no hubiera anulado un gol de Araujo completamente válido en Nervión en la última jornarda. Fue uno de esos campeonatos que al final se decide en el último encuentro. El Sevilla, con 37 puntos en la tabla, tenía que ganar al Atlético de Madrid, campeón de Liga el año anterior. A los rojiblancos, que tenían 39 puntos, les bastaba con el empate. Ambos equipos habían comenzado el torneo muy igualados y acabaron la primera vuelta empatados a 21 puntos, pero una derrota del conjunto sevillista en San Mamés les dejó en la última jornada con dos puntos de desventaja respecto a los colchoneros.

El encuentro decisivo se celebró en Sevilla el 22 de abril de 1951, en plena Feria de Abril. Asistieron unas
treinta mil personas. Todo estaba preparado para cantar el alirón; había incluso camiones repletos de vino para celebrar el triunfo entre los feriantes. La prensa de Madrid lo definió como el partido del siglo. Al final del primer período se llegó con el resultado de empate a uno. Doménech marcó el gol del Sevilla y Ben Barek empató para los madrileños en un contragolpe.

En la segunda mitad, los andaluces, que necesitaban un tanto para alcanzar el título, consiguieron marcar en el minuto 53 de juego. Araujo batió al guardameta rojiblanco Marcel Domingo en un remate de cabeza a centro desde la derecha del zurdo Ayala. El colegiado señaló el centro del campo, pero ante la protesta del rojiblanco Lozano consultó a su juez de línea, Saz, y reconsideró su decisión, anulándolo al interpretar que el balón había traspasado la línea de fondo antes de producirse el pase.

Los sevillistas, tras la anulación del tanto, jugaron con excesivo nerviosismo y fueron incapaces de marcar un gol en los 37 minutos de encuentro que restaban. De esta forma, el partido terminó con empate y los colchoneros se llevaron el título liguero para la ribera del Manzanares. El Sevilla FC presidido por Sánchez Pizjuán, se tuvo que conformar con el segundo puesto y recusó a perpetuidad al árbitro catalán.

En aquel partido, en que el Sevilla pudo proclamarse de nuevo campeón de Liga, el Sevilla jugó con: Busto, Guillamón, Antúnez, Campanal II, Alconero, Enrique, Oñoro, Arza, Araujo, Doménech y Ayala.

La prensa deportiva fue muy dura en sus críticas contra el colegiado, recordando un antiguo incidente en Vigo, con el Atlético de Madrid también como protagonista en donde fue agredido. Esta temporada, el Sevilla FC ganó todos los partidos disputados en Nervión, salvo el que empató frente al Atlético de Madrid. Barcelona, Real Madrid y Valencia cayeron derrotados por 4-0. Lérida y Murcia por cinco a cero y la mayor goleada fue frente al Alcoyano derrotado en Nervión por siete goles a uno, así mismo el Sevilla fue el equipo que encajó menos goles, con 46, mientras que Atlético de Madrid encajaba 50, Real Madrid 71 y Barcelona 61.

Al finalizar este año Ayala solo había jugado cinco partidos, ya que su paisano Campos era el titular de esa banda, por lo cual fue cedido al Jaén para volver al Sevilla FC a la temporada siguiente.

En la temporada 55/56 marchó al Cádiz, donde sólo jugó temporada. Volvió a su tierra natal y tras jugar otra temporada en la Balona, colgó las botas, aunque siguió ligado al equipo linense en diversos menesteres. Ayala falleció el 17 de marzo de 1998 en La Línea de la Concepción a la edad de 73 años.

Fue balono hasta que dejó de existir. Jamás lo ocultó. El Ayuntamiento perpetuó su recuerdo con una calle, la que discurre paralela a la tribuna del Estadio Municipal.

082. EUSEBIO VILLATORO. Militar

El linense Eusebio Villatoro Costa dio su vida en la labor humanitaria que estaba realizando en Haití como militar de la Armada Española. Había estado en otras misiones de mucho peligro, en Djibuti o en Afganistán. Pero dejó su vida en Haití el viernes 16 de abril de 2010, con sólo 41 años, casado. Era cabo mayor y viajaba en compañía de otros tres militares en un helicóptero que se estrelló contra la ladera de un monte.

Hace dos décadas que se fue de La Línea para servir a la Armada Española aunque nunca perdió el contacto con su pueblo, donde seguía su familia. Su padre, Antonio, fallecido hace tres años; su madre, Alicia; y sus hermanos Jorge, Ernesto e Ismael. Fue costalero aunque su marcha le hizo alejarse algo de su deseo de seguir en el mundo de abajo. Fue al Rocío con su gente de La Línea aunque, como con el costal, se fue alejando por razones laborales y familiares. Pero venía por La Línea y se dejaba ver. Hasta que se marchó siempre estuvo implicado en muchas facetas de su pueblo, un pueblo que ahora, sumido en el dolor, se enorgullece de haber tenido un paisano así.

069. PACO TORNAY. Archivero

El estudio de la historia de La Línea desde el punto de vista de la investigación tuvo un antes y un después con Francisco Tornay de Cózar, linense nacido en 1926 y fallecido en 2009 a la edad de 83 años.

Su labor fue laboriosa y prácticamente personal y casi artersana desde siempre, aunque comenzó a consolidarse a finales de los años setenta y principios de los 80, cuando el Archivo Histórico Municipal, ahora en el Museo del Istmo, estaba bajo su cuidado en los jardines municipales, . Agrupó una colección de piezas arqueológicas, de ciencias naturales, elementos etnológicos, maquinaria antigua y todo género de recuerdos históricos relacionados con La Línea.

El Archivo Histórico Municipal “Francisco Tornay” está entre los mejor considerados de toda la comarca campogibraltareña y de la provincia gaditana, como quedó demostrado en las jornadas archivísticas y arqueológicas celebradas en el año 2004 en Tarifa.

La ardua labor llevada a cabo durante muchos años por Tornay fue motivo para que se le impusiera su nombre al Archivo Municipal. Contó con el reconocimiento de instituciones, asociaciones culturales, entidades y grupos formados por historiadores de la zona, partidos políticos, sindicatos, autoridades y amigos.

Las visitas y contactos con los archivos de Segovia, Salamanca y Ávila, entre otros, supusieron el enriquecimiento de los fondos de datos y documentación de todo tipo sobre la historia local y comarcal, conforme a los contactos e incesante trabajo que durante décadas realizó Paco Tornay.

El Archivo no habría existido sin la preocupación que tuvo durante muchos años Paco Tornay. Sus fondos están a buen recaudo y son ampliamente consultados en un departamento en la planta baja del Museo del Istmo, la antigua Comandancia Militar.

Paco Tornay fue una persona muy reconocida y muy querida. Recibió de la Diputación Provincial la placa de Plata, en una jornada en la que compartió acto en Cádiz con Rafael Alberti. Fue concejal de La Línea (1983-1991) dentro del grupo socialista.

El homenaje que le tributó el Ayuntamiento fue el 3 de diciembre de 2003. Aquel día, emocionado, se refirió al Archivo y dijo que podía competir con muchos de los que existen por los alrededores. “La Línea tiene más historia que ningún pueblo, una historia comprimida en la que existen más cosas que espacio”, decía.

También escribió libros, siempre dedicados a desempolvar asuntos relacionados con la historia de La Línea y del entorno. En uno de ellos plasmó con detalle todas las circunstancias que provocaron la aparición del núcleo que finalmente sería La Línea de la Concepción. Sin embargo, una de sus obras más conocidas fueron aquellas ‘radiografías de las calles linenses’ que publicó durante años en el diario ÁREA y que luego fueron plasmadas en un libro recopilatorio.

062. GABRIEL BALDRICH. Escritor y periodista

Gabriel Baldrich fue un escritor, poeta y periodista. Nació en Melilla en 1915, pero siendo muy joven se instaló en La Línea de la Concepción, ciudad en la que murió el 24 de septiembre de 1998.

En Madrid, mientras estudiaba Medicina, le sorprendió la guerra civil, en la que resultó herido, por lo que se le trasladó a Alicante, ciudad en la que conoció a Miguel Hernández. Después de la contienda pasó cuatro años de cárcel y dos de batallón disciplinario.

Baldrich publicó con Miguel Hernández y Leopoldo de Luis el poemario Versos en la guerra. Trabajó durante varios años en diario SUR de Málaga, conociendo a buena parte de los personajes más importantes de la sociedad, la cultura y la política de su época. Como escritor de canciones destaca Española y gaditana, el pasodoble de La Línea al que puso música Rafael Jaén y que es el himno de la ciudad. Sus lieder llegaron al Carnegie Hall en la voz de Montserrat Caballé y se oyeron también en el Convent Garden de Londres. Otras divas que han cantado sus letras han sido María Bayo, Marussa Xyni y Carmen Sinovas. En 1992 publicó el poemario Cartas sin respuesta posible, dedicado a Miguel Hernández.

En sus últimos años escribió teatro y publicó Conejo en salsa para un poeta y ¡El telón, el telón! en la editorial Castillejo de Sevilla tras ganar un primer premio regional convocado por la compañía Talía de la Farándula, que escenficó además las obras. Su pieza Un viento de pena fue estrenada en Cádiz, posteriormente montada por Talía de la Farándula en Sevilla y ya muerto el autor, dentro de unos actos de homenaje, José Manuel Serrano Cueto, que se encargó de la primera escenificación, volvió a llevarla a los escenarios. Esta pieza se encuentra publicada en la revista cultural Unicornio.

Es Hijo Adoptivo de La Línea de la Concepción, ciudad en la que se le considera uno de sus ciudadanos ilustres.

Publico Versos en la guerra (Alicante, Socorro Rojo Internacional, 1938); Tenías razón, capitán (Madrid, Aguilar, 1955); Cartas sin respuesta posible (Sevilla, Alfar, 1992); Conejo en salsa para un poeta/¡El telón, El telón! (Sevilla, Castillejo, 1997) y Un viento de pena (Cádiz, Revista Unicornio, 1999).

061. PEPE RIQUELME. Escritor

Profesor y escritor. Nació en Jimena pero vivió muchos años en La Línea de la Concepción, donde falleció. Desde pequeño cultivó el periodismo en numerosas publicaciones, con especial dedicación a la hora de resaltar los valores de las tierras y los hombres de la comarca campogibraltareña.

Autor de tres libros: “El Campo de Gibraltar, historia y turismo” (La Línea, 1981), “El Campo de Gibraltar en la poesía española” (Madrid, 1985) y “Vida y obra del pintor Agustín Segura” (Madrid, 1988).

Estudioso también de otros pintores, nacidos en este contorno geográfico sureño: Rafael Argelés, Ramón Puyol y Gustavo Bacarisas.

Tras quince años de intensa investigación publicó en un lenguaje sencillo y directo una exhaustiva biografía del pintor linense José Cruz Herrera con un extenso recorrido por las etapas más sobresaliente de su carrera artística. En resumen, José Riquelme se recreó y profundizó atinadamente en esclarecer la vida y la obra de uno de los más prestigiosos maestros de la pintura andaluza del siglo XX con Vida y obra del pintor Jósé Cruz Herrera (La Línea, 1987).

059. JUANITO MARAVILLAS. Cantaor

Juan García Alcaide, cantaor payo, más conocido en el mundo del cante flamenco con el nombre artistico de Juanito Maravillas, nació en Villaviciosa (Córdoba) en 1921.

Empezó desde muy joven cantando en su pueblo para amigos y aficionados y continuó con el paso de los años hasta el punto de recorrer toda España con importantes compañías y siempre junto a grandes artistas.

Su forma de cantar fue calando en todas partes a medida que fue creciendo como cantaor. Interpretaba los fandangos con un estilo que llegaba desde los primeros quejíos y eso le fue labrando un sitio en el panorama flamenco.

Es tanta su afición de grandeza,
que el cante lo llevaba en el corazón,
como se lleva a un velero
bien agarrado a su timón,
y que dios lo guíe siempre
Junto a la mejor afición
que ha dado el flamenco
en todo el mundo entero

Actuó en varias ocasiones en el Circo Price de Madrid. Siempre iba acompañado con grandes artista, como la Niña de la Puebla,  Rafael Farina, Porrina de Badajoz, todos ellos de su mejor época. También actuó con frecuencia en el teatro Maria Elena de Parla (Madrid) junto con Juanito Valderrama, Curro de Utrera, El Perro de Paterna, Gabriel Moreno, donde siempre dejó huella como  gran cantaor, principalmente en sus fandangos tan personales y creativos. Era un artista de mucha bondad sencillez y buen corazón para todos el mundo en el circulo que le rodeaba de grandes artistas.

Uno de sus fandangos más conocidos fue aquel de Lo recogí siendo un niño/cuando ni andaba siquiera/y le tengo más cariño/que si de mi sangre fuera.

 

 

Sus grabaciones fueron muchísimas, sobre todo con la casa Belter, siempre acompañado con muy buenos guitarristas. En esa época fue muy solicitado en las dedicatorias de las emisoras de radio.  Domina muchos cantes, sobre todo en los estilos de ida y vuelta y principalmente en sus fandangos muy personales inspirados a las formas del gran maestro Pepe Marchena.

Juanito Maravilla era sin embargo un cantaor que gustaba mucho a la afición y era muy imitado en su forma de cantar sus fandangos y milongas. A finales de los años cincuenta se fue a vivir a la Línea de la Concepción, donde creó su familia y donde falleció en 1999.
 

053. JOSÉ MARMOLEJO

“En La Línea eran conocidos los hermanos Marmolejo, José y Rafael el menor, empleado de banca (Banco Español de Credito) y dirigente del Sindicato de Banca y Bolsa de la UGT. Ambos muy aficionados al teatro, pertenecían a la agrupación Álvarez Quintero (Rafael, papeles de galán; Pepe, actor de reparto). Ambos masones y de la JJSS. Hombres profundamente comprometidos y luchadores por la libertad y la justicia.

En julio del 36 pasaron a Gibraltar. Luego se embarcaron para unirse en zona republicana a la 93 Brigada Mixta. Repliegue en Cataluña, campo de concentración en Francia de donde consiguen salir gracias a determinadas ayudas, hacia Tanger, donde meses despues de su llegada son detenidos. A partir de ahí, cárcel, consejos de guerra etc… A Rafael lo atropelló un coche en 1951 cuando salía del banco, cuentan que no fue un accidente fortuito.

En el incidente de la iglesia (mayo 1931), ambos hermanos colaboraron con el alcalde de Izquierda Republicana, Antonio Martínez Fuentes, y varios concejales a apaciguar a un grupo de exaltados aunque en honor a la verdad parece que no fue muy dificil neutralizarlos.”

Tánger 1939, seis años antes. Eran las dos de la tarde, en pleno verano tangerino, como solía, José había girado la llave de la segunda cerradura de la puerta trasera de la tiendecita de ultramarinos que regentaba en el Zoco de Fuera. Caminó algunos pasos y como siempre – era su pequeña manía- se dio la vuelta para comprobar que todos los candados estaban bien echados y que no había olvidado ninguna cerradura, luego reemprendió el camino a casa.

José estaba contento, no podía negarlo, había escapado milagrosamente  vivo de la guerra. Pero por otra parte, se sentía inquieto, no era para menos , corrían malos tiempos, aunque Tánger era territorio internacional, la ciudad estaba plagada de chivatos, incluso entre los mismos compañeros republicanos. Cualquier cosa valía para salvar el pellejo. José presentía que la represión sería sin contemplaciones.

El destino le daría desgraciadamente  la razón. Camino de casa, a José le gustaba revivir  los últimos días de la guerra, la huida a Gibraltar y el posterior desembarco en Tánger. Iba ensimismado cuando dobló la esquina del callejón, al final del cual se encontraba su casa. Serían las dos y media  cuando subió la escalera  y como siempre Matilde le esperaba en el rellano. Se besaron cariñosamente. ¡Se querían tanto! Habían sido novios desde niños, a  José le gustaba decir que se conocieron antes de nacer. Se habían casado durante la guerra, Matilde se vino a Tánger, porque José  logró ponerse en contacto con ella a través de un amigo en España. José se había sentado a comer en la salita mientras Matilde terminaba de freír un par de huevos en la cocina. Ella tenía por costumbre dejar abierta la puerta de la casa para poder así oír cuando alguien subía las interminables escaleras. Y es que era un poquito sorda.

No habían transcurrido demasiados minutos cuando Matilde  oyó pasos en la escalera que no tardó en reconocer. Se trataba de Santiago compañero de partido de Pepe y dos acompañantes. Le dieron mala espina. Matilde les indicó que pasaran, que Pepe se hallaba en esos instantes terminando de comer.  José los miró, y sin pestañear, se levantó de la mesa, se guardó el tabaco en el bolsillo de la camisa y acercándose a Matilde le susurró: ¿ Pero que has hecho palomita? La besó tiernamente  a modo de despedida, con todo el cariño de que era capaz  y se dirigió a la puerta (ni siquiera mostró sorpresa al ver a Santiago) seguido por los dos fascistas y el confidente. Matilde rompió a llorar desesperadamente, recordando el aviso de José: - No digas nunca que estoy en casa, ni dejes entrar a nadie. 

1945, seis años después. El viaje en tren hasta Algeciras siempre le pareció la mejor opción. Este era un viaje deseado: el viaje que uno siempre había estado esperando, algo que siempre se veía venir, como la propia muerte. En el asiento del vagón tiene tiempo para todo, para pensar, recordar, meditar, todo aquello que permite la ventanilla del tren. El tren parece deslizarse bajo túneles infinitos de agua y en ocasiones de nieve.  El paisaje que se configura a su paso, parece como dibujado por manos infantiles. Es invierno. José alarga la mirada como pretendiendo vencer el límite que impone el horizonte. Como a muchos viajeros por tren, José también tiene la sensación de que cuando se viaja en tren, nunca se alcanza a percibir si el viaje es de ida o de vuelta. Sin embargo, ¡Cómo difieren los dos viajes! En 1939, un tren maldito lo condenaba a seis años de cárcel franquista en Sevilla, ahora volvía a casa entre la duda y la alegría…. Una mañana de agosto de 1972, mientras paseábamos por el centro de Sevilla, Matilde me contaba, entre una mezcla de emoción, rabia y  resentimiento, aquellas visitas periódicas que realizaba a la cárcel para ver a su marido. Para Pepe, fue una suerte que Matilde pudiera “acompañarle” durante su larga estancia en la cárcel. Eso le ayudó a mantener la esperanza, y ahora por fin, también estaba a su lado en el regreso a Tánger. 

A pesar de todo lo sucedido, a pesar de las injusticias, de las penurias pasadas en la cárcel, José no guarda rencor, no dispone de sitio para ese sentimiento tan empobrecedor como alienante. José cree que la vida es un regalo y que le queda por recorrer casi todo el camino. Algún día, se dice,  la democracia caerá por su propio peso. Inevitablemente. Ese pensamiento le da ánimos para seguir viviendo y luchando. Él es un socialista convencido y fundamentalmente, un hombre bueno.

Un episodio de la guerra o de la preguerra, le enaltece como ser humano. José y su hermano mayor fueron algunos de los  que impidieron que los “rojos” quemaran la iglesia de su pueblo natal: La Línea de la Concepción. Él trabajaba en el banco y militaba en el PSOE cuando el golpe de estado franquista. Pertenecía a un grupo de teatro estable  y era un amante de la cultura bajo todas sus formas. Además, siempre estaba dispuesto a ayudar a sus semejantes. Después de la guerra y de la cárcel, se instaló en Tánger donde vivió humildemente, pero siempre mantuvo su militancia en el partido y su contacto con antiguos  militantes en Méjico, votó por Felipe González en el Congreso de Suresnes, porque según me dijo, él creía en la juventud y en la nueva savia , y no se equivocó. Cuando la victoria socialista de 1982, me mandó una postal donde me felicitaba y se felicitaba por la victoria de la democracia, democracia decía, que todos llevamos anclada en nuestros corazones.

Hasta mediados los años 60, los rojos estaban en los libros, se llamaban Miguel Hernández, García Lorca, Antonio Machado o Yudá Cohen, pero todos habían muerto, eran fantasmas de un pasado para mí oscuro. Hasta esa fecha, yo me había movido y crecido en el bando de los vencedores, en realidad en el único bando visible. Aquella realidad estaba impregnada de imágenes y conceptos convertidos hoy en lugares comunes,  como:  Militares, Acción Católica, Unión Española, Desfile de la Victoria, propaganda judeo-masónica,  flechas, niño de política no se habla…  Aquel hombre fue  para mí, el primer rostro de los republicanos españoles, el primer rojo con mirada. Esa primera presencia de la izquierda española que fue José, me acompañaría para siempre. Fue como una revelación, la de la otra España, la España oculta , la España muda. Era la cruz  de la moneda, la cara desconocida de una moneda cuya otra cara, la cara omnipresente, había sido la de la España uniformada y uniforme. Sirva este pequeño relato como  homenaje al viejo socialista y a uno de los pocos hombres buenos que he conocido. Un recuerdo entrañable y un saludo respetuoso  a  Don José Marmolejo Bianchi genuino representante de una generación y de una forma alternativa de concebir la vida y a nuestros semejantes, desde la honradez intelectual, la bonhomía y  la generosidad.

Escrito por Leon Cohen Mesonero

045. JUAN MACÍAS. Cofrade y monárquico

Juan Macías López nació en La Línea de la Concepción en marzo de 1917. Fue en el seno de una familia de profundas convicciones religiosas, de las pioneras de la ciudad, donde llevan afincados desde antes que el núcleo poblacional se constituyera en municipio. Era hijo de José Macías Gil, natural de Igualeja, y Antonia López Dueñas, de Alcalá de Henares, pero residente La Línea desde muy niña, donde vivía la familia paterna. Tuvieron ocho hijos pero sólo cuatro llegaron a adultos. La Plaza Vieja, a la que daba la parte de atrás de su casa, fue el lugar de sus primeros juegos.

Su padre regentó uno de los negocios más pujantes de La Línea a principio del siglo XX. Era propietario de una finca amplia, ubicada en uno de los lugares más estratégicos de la población. Se extendía desde la calle Real, a la altura de donde hoy se encuentra charcutería Guijuelo, donde estaba el domicilio familiar, hasta la Explanada, prolongándose hasta donde está el salón Mónaco. Abarcaba distintos negocios: en la esquina estaba el bar Esperanto, donde Juan Macías López empezó a trabajar siendo muy niño ayudándole a su padre a moler café. Con fachada a la Explanada el comerciante regentaba personalmente una oficina de cambio de moneda. A continuación tenía una posada con cochera, con postas de caballos, donde estacionaban los carruajes que arribaban a la ciudad y desarrollaba una intensa actividad. También había una carnicería que atendía un primo.

El abuelo de su madre, don Lutgardo López Muñoz, fue el primer alcalde de la ciudad, que consiguió la segregación de San Roque. Juan Macías está emparentado con todos los Lutgardos y con los apellidados López y Ramírez, que han venido sucediendo al frente del Ayuntamiento de La Línea de la Concepción. Su hermano, Lutgardo Macías López también fue alcalde de la ciudad en la década de los cuarenta. Tuvo tres hijos, dos viven en la ciudad, y nueve nietos.

Juan Macías López fue un hombre de inquietudes que le permitieron desarrollar una intensa actividad social en La Línea abarcando distintas parcelas. A principios de los años treinta se esforzó en la potenciación del Carnaval organizando bailes de máscaras y diseñando disfraces ingeniosos junto a otros personaje conocido de entonces, como Pocholo, que fue muchos años carcelero del depósito de presos situado en la calle Granada esquina a Crespo.

Desde muy joven, Juan Macías López se identificó con las corrientes monárquicas de la época, tendencia que quedó de manifiesto en varias iniciativas. Durante muchos años se relacionó con la Casa Borbón, entonces en el exilio portugués, con los que mantuvo correspondencia frecuente. Tenía contactos directos con el Conde de Malladle y el Marqués de Mondéjar. Fue cabeza destacada de los círculos monárquicos del Campo de Gibraltar, junto con Ramón García Vero, ‘El Chato Huertas’, de Algeciras, en unos años que estas actividades estaban perseguidas. No había Navidad que no recibiera recibía una felicitación personal de don Juan de Borbón desde Estoril. Fue invitado a la boda de don Juan Carlos y doña Sofía, siendo Príncipes de Asturias, a los que tuvo ocasión de saludar personalmente cuando visitaron La Línea de la Concepción en 1969. Cuando el yate de la Casa Real ‘Villa Giralda’ amarraba en el puerto de Algeciras solía visitarlo para saludar a Sus Majestades.

Las convicciones católicas y los ideales monárquicos influyeron que se fuera al servicio militar voluntario como Requeté con tan sólo 18 años. A los diecinueve ya ostentaba los galones de sargento. Recibió varias distinciones en reconocimiento a su ‘apoyo y socorro’ a los necesitados.

No podemos dejar de hacer referencia a la amistad estrecha que mantenía con Leopoldo Pérez Mafé, un hombre bueno, también monárquico, con el que colaboró estrechamente, ayudando a personas de uno y otro bando, que se encontraban en situaciones difíciles.

Tampoco podemos olvidar la condición de melómano de Juan Macías López. Al frente de Educación y Descanso, de la que fue delegado local durante varios años, desarrollo una intensa labor social y cultural. Colaboró en la creación de una banda de música, que dirigió el maestro Soro, y en la organización de una asociación lírica, que estrenó varias zarzuelas en la ciudad. Formó parte del elenco artístico interpretando romanzas en público.

Iniciativa suya al frente de la delegación de Educación y Descanso fue la organización de la primera cabalgata de Reyes que salió en La Línea de la Concepción a principios de los cuarenta. También colaboró con la cabalgata de Feria sacando algunas carrozas que han dejado una huella indeleble en la ciudad, como Don Quijote de la Mancha. El ingenioso hidalgo estuvo encarnado por Lara, un simpático vendedor de chucherías que se ponía en la puerta del Teatro Cómico, y Sancho Panza fue otro conocido personaje linense, Brillantina.

Desde la delegación local de Educación y Descanso impulsó la celebración de festivales  en la ciudad y la proyección de artistas locales, como Saldiguera, que comenzó actuando como cómico durante los descansos de las zarzuelas y llegó a ser un artista afamado, actuando en países distintos del mundo, imitando a Cantinflas.

Iniciativa suya también fue la llegada a La Línea de los gigantes y cabezudos de Jerez de la Frontera a principios de los cuarenta gracias a la gran amistad que mantenía con el empresario Brotons. Hasta hace tan sólo unos años han estado desfilando en la cabalgata de Feria.

Pero sin duda la contribución más importante de Juan Macías López al acerbo cultural de La Línea de la Concepción se encuentra en el mundo cofrade. Fundó dos hermandades de penitencia: la de Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado, conocida popularmente como Medinaceli y la Sacramental, Real y Venerable Hermandad del Santísimo Cristo de la Misericordia y María Santísima de la Amargura. También colaboró con otras, como El Gran Poder y Flagelación. Asimismo formó parte de Adoración Nocturna y otros grupos religiosos de la población.

En diciembre de 1946 contrajo matrimonio con doña María Simavilla Blanco y se trasladaron a Madrid en viaje de novios. Las circunstancias del destino depararon que visitaran la iglesia donde recibe culto el Cristo de Medinaceli.  Debió impactarles porque lo cierto es que poco después fundaba en La Línea la cofradía del Medinaceli, primero con una imagen de pasta de madera y después con la impresionante talla actual. La Hermandad fue creciendo a base de muchos sacrificios. Tuvo la iniciativa de organizar un comedor social que permitió atender muchas de las necesidades de entonces, que eran importantes. Asimismo fabricó con sus propias manos los primeros enseres que tuvo la Hermandad, haciendo hachones de latón y los cirios, entre otros. Su esposa también fue una estrecha colaboradora, confeccionando con la ayuda de su madre y su hermana el hábito del Cristo, las túnicas de los nazarenos utilizadas en los primeros cortejos. También diseñó y bordó los escudos de la hermandad.

La centuria de romanos que acompañaba al Medinaceli durante los primeros desfiles procesionales causó impacto en la ciudad.

La cofradía le permitió entablar amistad con el padre Justo Martínez de Serdio, que además de sacerdote era médico, y una persona muy involucrada con el problema social de la ciudad, hasta el punto que se atrevió a escribirle una carta al mismo General Franco denunciando la situación en la que se encontraba la población, por lo que fue deportado a Marruecos. Cuando regresaba de incógnito a La Línea, parece que por La Atunara, se alojaba en el domicilio de Juan Macías López, en el número 64 de la calle Granada, inmueble que asimismo forma parte de la historia de la Hermandad, porque acogió la imagen del Santísimo Cristo durante bastante tiempo en dos ocasiones distintas: primero desde que llegó a La Línea hasta que se acondicionó la capilla en el grupo escolar Santiago, y luego, cuando se derrumbó parte del techo, hasta que reunió condiciones para acoger a la venerada imagen nuevamente.

Juan Macías se atrevió a invitar al teniente general Barroso, gobernador militar del Campo de Gibraltar, a que presidiera el acto bendición de la imagen del Cristo de Medinaceli, celebrado en el patio del grupo escolar Santiago y a su hija, para que fuera la madrina de la venerada imagen. Luego, en más de una ocasión, siendo ministro de la Guerra, el prestigioso militar y su hija se desplazaron a La Línea para acompañar al Cautivo en la estación de penitencia por las calles de la ciudad en la noche del Miércoles Santo.

También fue iniciativa de Juan Macías López el tradicional besapies al Cristo de Medinaceli, que se celebra cada año el primer viernes de marzo, y constituye la mayor manifestación religiosa de la ciudad, que convoca cada edición a miles de personas.

El carácter inquiero de Juan Macías López conllevo que surgieran diferencia con los integrantes de la junta de gobierno del Medinaceli y la dejara cuando los cimientos de la cofradía eran sólidos. Poco tiempo después fundó en la parroquia de la Inmaculada la cofradía de la Amargura, también sin apenas medios y con muchos esfuerzos. Compró un trono de madera, muy pesado, a la cofradía de la Paloma de Málaga. Consiguió la donación de una Dolorosa por parte de José Gabaldón, una talla completa que en la actualidad recibe culto en la parroquia de Santiago. La esposa del fundador volvió a convertirse en una eficaz colaboradora. María Alicia Simavilla Blanco, confeccionó, diseñó y bordó el manto, las banderolas de las trompetas, el estandarte y los escudos de la cofradía entre otros. Siendo  todavía hermano mayor vivió la donación de la imagen de la actual cotitular de la cofradía por parte de Gregorio Meneses y la adquisición del Cristo de la Misericordia.

La droguería de la que era propietario Juan Macías, en la calle Isabel la Católica, esquina a Padre Rodríguez Cantizano, fue muchos años punto de encuentro cofrade, concentrando a numerosos hermanos y amigos. Era un lugar donde se vivía la Semana Santa durante todo el año.

También hay que destacar la iniciativa de traer bandas de tambores y cornetas y tambores, como la Legión o Infantería de Sevilla, entre otras, que prestigiaron los desfiles procesionales de La Línea de la Concepción durante las décadas de los cincuenta y los sesenta.

Asimismo, durante muchos años organizó veladas de boxeo, festivales taurinos, zarzuelas y recitales de artistas locales, siempre a beneficios de las cofradías que fundó.

No podemos de dejar de hacer referencia a la amistad estrecha con Narciso Perales Herrero, profesor y catedrático; el maestro Rafael Jaén, con el que se le solía ver cada vez que venía por la ciudad;  Gabriel Baldrich, que se ocupó de la contabilidad de sus negocios; y José María Geronés, autor de la talla del Cristo de la Misericordia, que visitaba su casa con frecuencia.

Juan Macías López comenzó a padecer diabetes siendo todavía joven, dolencia que junto a los problemas cardiacos que sufría, debilitaron la salud. Murió el día 15 de diciembre de 1969, a los 52 años, en su domicilio de la calle Granada.

044. JOSÉ GALLARDO. Bombero

José Gallardo Lara nació en Ceuta en 1927, aunque él se consideró linense de adopción y de corazón. Sin duda alguna, ya que vivió en la ciudad casi medio siglo. Llegó a La Línea en 1952 y desde entonces no paró de trabajar por y para esta ciudad, ya que en 1957 ingresó en el cuerpo local de bomberos, del que fue miembro fundador. Por entonces el alcalde de La Línea era Alfonso Cruz Herrera, hermano del gran pintor.

En sus inicios en el parque de bomberos, Gallardo, que fue en todo momento una persona fundamental e importante en el seno del cuerpo, era capataz de bombero, pero más tarde pasó a desempeñar la labor de jefe del parque, cargo que ocupó hasta su jubilación en 1991, que se produjo a causa de una lesión en sus piernas.

La mayor ilusión de Gallardo era que uno de sus hijos fuera bombero. Y se tuvo que ir satisfecho, ya que uno de sus dos hijos le salió de profesión bombero. Trabaja con el cuerpo de Ubrique, aunque reside en Cortes de la Frontera. Su segundo hijo está enrolado en el Ejército, con lo que la familia posee una clara vocación de servicio a los ciudadanos.

José Gallardo Lara estuvo treinta y cuatro años y unos meses de servicio en el cuerpo y obtuvo placas al mérito, innumerables felicitaciones y distinciones. Fue objeto de merecidos homenajes y, por ejemplo, destaca la medalla que le concedió en 1956 el general Franco a través del entonces ministro de Marina. Recibió placas de reconocimiento como la de la asamblea local de la Cruz Roja, del Consorcio Provincial Contraincendios, y por supuesto de sus compañeros de trabajo y sudores, que le admiraron por su gran sacrificio y profesionalidad en el arte de apagar fuegos.

Pero las cosas que hizo Pepe Gallardo en La Línea no se limitaron a su trabajo de bombero. Fue pilar importante en la cofradía del Abandono, de la que fue hermano mayor y con la que trabajó hasta que ya no pudo más

041. QUINO ROMÁN. Guitarrista

Joaquín Román Jiménez, Quino Román, era más que un guitarrista flamenco. Era un enamorado de la música y presto a ayudar a los principiantes. La Línea se quedó huérfana de uno de sus nombres ilustres el día 16 de agosto de 2008, cuando murió a los 58 años.

Rompía los cánones del flamenco. Cuñado de Camarón, supo estar a su sombra gracias, curiosamente, a su tremenda personalidad, que estuvo con él hasta el último momento.

Ya enfermo, el 30 de abril de 2008, Quino Román recibió un merecido homenaje en un repleto auditorio del Palacio de Congresos y Exposiciones de La Línea. El guitarrista, junto a su fiel e inseparable compañera, irrumpió en solitario en el escenario para abrir un festival lleno de emoción y entrega al músico, cuyo arte ha sido y es altamente reconocido. Son de Sol, Aurora Vargas, Pansequito, Chiquetete, Miguel Poveda, Erika Leiva, Juan Villar, Rancapino, Canela de San Roque, Manuel Gerena, Nano de Jerez, El Ecijano y Paco Peña; el bailaor David Morales; y los guitarristas Niño Jero, Diego Amaya, Chicuelo, Paco Javier Gimeno, Niño de la Leo, Frank Cortés y Tomatito arroparon a Quino en una noche inolvidable.

Quino Román era uno de los hombres más carismáticos y conocidos en los círculos flamencos de Andalucía tanto por su manera tan singular de tocar la guitarra y su conocimiento de cada uno de los cantes flamencos, como por su dilatada carrera como artista.

Su andadura comenzó cuando apenas contaba 16 años. Recibió entonces sus primeras clases de guitarra de la mano del maestro linense Andrés Muñoz. En su largo recorrido contaba con grandes éxitos artísticos y vivencias que ya forman parte de la historia del cante flamenco. Arrancó como guitarrista profesional con los hermanos Montoyitas de La Línea de la Concepción. Abandonó entonces la ciudad para trabajar en varios tablaos flamencos.

Su experiencia y su rápida proyección artística le llevaron a ser contratado en el espectáculo Tronío Gitano, en el que tomaron parte artistas como Pansequito, Rancapino o Camarón de la Isla.

El reino flamenco de Quino Román, por Juan José Téllez
Es alto y delgado como el mástil de la guitarra. Tan preciso como ella. Sólo la barba elegante le diferencia del instrumento, ese siamés de madera que se le unió a Joaquín Román Jiménez, a quien su abuela llamaba Quino cuando apenas era un niño crecido en las calles de La Línea y alguien le prestó seis cuerdas para que las tocase sentadito en la escalera, esperando el porvenir y el porvenir nunca llega.
Cuentan que Andrés Muñoz -un madrileño que ejercía como peluquero en Gibraltar- le enseñó a usarla cuando él apenas levantaba 16 años del suelo. De aquel día han pasado ya cuarenta y dos tacos, y en los ojos profundos del tocaor quizá podamos adivinar el rastro de su biografía: sus primeros pasos artísticos con unos parientes de su madre, su paso por los tablaos de la Costa del Sol, desde La Pagoda al Jaleo, o su presencia en el Tronío Gitano donde compartió escenario con Rancapino, con su primo Pansequito, o con su cuñado Camarón.
 
Tiene el coraje de su tocayo el futbolista y el ingenio del creador de Mafalda. El incomparable Paco Vallecillo le llamaba sobrino y le dio alas, pero se curtió en los festivales de los años 80, desde El Gazpacho de Morón al Potaje de Utrera o La Caracolá de Lebrija. Aquellos años no sólo consolidaron su carrera sino que constituyeron un máster de compás acompañando el cante de Juan Villar, de Turronero, de la Niña de la Puebla o del Perro de Paterna, pero también el baile de Manuela Carrasco, Concha Vargas, Mario Maya, El Güito, La Singla o David Morales. También, a partir de esa fecha, se convertiría en la escolta imprescindible para la resurrección del cante en el Campo de Gibraltar, en las voces de Canela de San Roque -noches de camisas rotas con Félix Grande en casa de Juan G. Macías-, Juan Delgado, Antonio Madreles y, sobre todo, la espléndida Paqui Lara.

Hoy mismo, cuando ya es abuelo, cuando el tiempo pasa y nos vamos poniendo serios, se le tributará un reconocimiento en el Palacio de Congresos de su patria chica, para el que han sumado esfuerzos desde el Ayuntamiento linense hasta varias empresas privadas. Onofre López y Antonio de Lara ejercerán como maestros de una ceremonia en cuya organización tienen mucho que ver el productor Antonio Benítez o la Sociedad del Cante Grande de Algeciras. A la cita asistirán la mayoría de los supervivientes de esa larga nómina de cómplices jondos, a quienes se sumarán Miguel Poveda, Aurora Vargas, Chiquetete, Rocío Alcalá, José el de la Tomasa, Felipe Scapachini, Son de Sol, Manuel Gerena, Nano de Jerez, El Ecijano, Paco Peña, Niño Jero, Diego Amaya, Chicuelo, Paco Gimeno, Niño de la Leo, Fran Cortés, la tonadillera Erika Levia o incluso Maíta Vende Cá.

Es un homenaje benéfico, de aquellos que tanto le gustaban al Beni: a favor de Quino Román y en contra de lo que no se nombra. Pero sobre todo es un acto de justicia, el aplauso colectivo de uno de esos jornaleros del toque que en su modestia encierran mucho más virtuosismo y talento que cualquiera de esos triunfitos que, flor de un día, pegan el pelotazo pero terminan saliendo por la puerta grande del olvido. A lo largo de su vida, Quino ha llenado pocos estadios pero ha salido a hombros de muchos más corazones amigos de todos los que se juntarán hoy para rendirle honores. Si el flamenco tiene un reino, él es uno de sus príncipes. Es de este mundo y se llama duende.

 

040. JOAQUÍN COBOS. Dibujante

Joaquín Cobos Romero no nació en La Línea, sino en Montilla, en la provincia de Córdoba, pero a los cinco años ya vivía en la que sería su ciudad de acogida para siempre.

Vio la luz en 1941 en la imprenta La Gutemberg, propiedad de su abuelo. El traslado de su padre a La Línea como praticante le hizo venir muy pequeño y eso facilitó su adaptación progresiva. En La Línea realizó sus primeros estudios para luego hacer los de aparejador en Sevilla. En 1967 empezó a trabajar como tal en el Ayuntamiento de La Línea, donde permaneció practicamente hasta 2001, año en el que se le detectó la enfermedad que acabó con su vida en 2004.

Sus exposiciones individuales fueron en La Línea, Los Barrios y Puente Genil pero también lo hizo ya junto a otros artistas en poblaciones como las citadas y otras como San Roque, Algeciras o Gibraltar.

En 1988 currió y fue seleccionado en la trigesimoséptima exposición de otoño de la Real Academia de Bellas Artes de Sevilla. Un año después estuvo en la XXI exposición de la Real Academia de Bellas Artes de Cádiz y logró una mención honorífica. En 1991 obtuvo el primer premio en la sección de dibujo del certamen The Gibraltar Open Art John Mackintosh Hall.

Publicó los libros Antología de Estampas Linenses, Trazos Portuarios de la Bahía de Algeciras, Recuerdos Gráficos del Campo de Gibraltar y Patios Linenses además de la carpeta de láminas Tierra, Puerto, Mar.

Alberto Pérez de Vargas escribió de Joaquín Cobos el 8-marzo-2009:

Un día como el miércoles de esta misma semana, hace ya un lustro, moría en su pueblo adoptivo, en su pueblo querido de La Línea de la Concepción, un artista que trasladó al papel, con su habilísima plumilla, algunas de las estampas más entrañables de nuestra ciudad y no pocos rincones de la comarca que adoptó junto a su esposa Concepción para siempre. Recuerdo con mucho cariño y admiración a Joaquín Cobos Romero y siento no haber tenido ocasión de conocerle con la profundidad y extensión que yo hubiera querido. Pero conozco bien su obra y quisiera que en este pueblo, también un poco mío, de La Línea no olvidaran el rastro vivo y formidable que han dejado sus dibujos. Hay en Internet dos referencias sobre La Línea: http://comunidadalandalus.spaces.live.com/ y http://www.proteccionhistoricalinense.org/, de extraordinario interés. En la primera puede contemplarse una extensa colección de dibujos de Joaquín Cobos en la que personajes populares y personalidades relevantes juegan con todos los rincones del paisaje urbano a componer una sinfonía dedicada a la historia cercana del entorno. En la segunda se ofrece al visitante toda clase de orientaciones e informaciones sobre la ciudad y la comarca a la que pertenece. En la web del museo Cruz Herrera, Cobos escribió, y aún persiste: “En el caso de La Línea, hemos tenido la gran suerte de contar con un gran artista, un gran pintor, José Cruz Herrera, el cual, durante muchos años, ha aportado, con la fuerza excesiva de sus pinceles, gran número de óleos que han servido para ilustrar nuestros carteles anunciadores de las Veladas y Fiestas linenses. Como un fascinante Pigmalión de los años veinte, Cruz Herrera creó una mujer o algo sutilmente superior: el tipo y la belleza de la mujer linense, y con él fue capaz de ilustrar ” seductoramente” toda una época de carteles linenses”. Cobos nos conduce certeramente a la idea de que Cruz Herrera recogió como nadie ha podido hacerlo, la feminidad y la belleza de la mujer linense, hasta tal punto que acaso la induzca en el observador. ¿Quién no vería en la “mujer morena” de Julio Romero de Torres la sexualidad envolvente de la mujer andaluza como si se definiera en el momento de su contemplación?. Pues yo diría que nuestro Joaquín Cobos detuvo los instantes de La Línea, sobre todo, pero también de otros lugares próximos recurriendo a una técnica que como la plumilla les añade un tinte de dulzura. Un coche de caballos a las puertas de la antigua aduana, una barca varada en La Atunara, la fachada de La Inmaculada o el rostro arrugado y plácido de Pepe Zapata “Pichuchín”, y qué sé yo cuántas cosas bellas se constituyen en piropos a lo propio, al paisaje amado.

030. NARCISO PERALES. Médico y rebelde

Narciso Perales Herrero (La Línea de la Concepción, 3-IX-1914-Madrid, 18-VI-1993), máximo y reconocido representante de lo que se dio en llamar la Falange Disidente.
Luchador infatigable, nacional-sindicalista hasta la médula, Manuel Hedilla, legítimo sucesor de José Antonio Primo de Rivera en la Jefatura Nacional de Falange Española de las JONS, poco antes de su muerte en 1970, dijo de él que era el único hombre capaz para Jefe Nacional de la Falange.
Estudiante de Medicina durante los años de la II República en las Facultades de Granada, Sevilla y Valladolid se inició en la actividad política a los 19 años de la mano del Moviemiento Español Sindicalista, fundado en 1933 por José Antonio. Él y Juan Domínguez, en Sevilla, fueron los primeros adheridos al nuevo grupo, consiguiendo en las primeras semanas la integración de numerosos estudiantes.
Con motivo de las elecciones a diputados del 12 de noviembre de 1933, a las que concurrió José Antonio, por la circunscripción de Cádiz y a resultas de un acto electoral en San Fernando en el que murió una persona, le acompañó al mando de una escuadra de la recién nacida Falange Española el resto de la campaña electoral.
El 4 de marzo de 1934 asistió en el Teatro Calderón de Valladolid al acto de unificación de Falange Española y las JONS, participando junto a José Antonio y otros camaradas en una refriega con elementos de ideología contraria a la salida del mismo. En 1935 estuvo en la fundación del Sindicato Español Universitario, el SEU, y dada su condición de estudiante, pasó al mismo participando activamente en actos de propaganda y acciones en la Universidad, que frecuentemente acababan en batallas campales con contrarios, lo que le supuso a la delegación sevillana de Falange Española de las JONS (Juntas Obreras Nacional Sindicalista) frecuentes asaltos y ataques a su centro social, clausuras del mismo por la autoridad judicial e innumerables multas.
El 30 de abril, formando parte de un grupo de 20 falangistas, se desplazó a Aznalcóllar (Sevilla) donde el día anterior habían sido agredidos cinco militantes de la organización, uno de los cuales fue apuñalado cuando intentaban vender el semanario Arriba. Fueron agredidos a pedradas a la llegada y Manuel García Mínguez murió de una pedrada en la sien y de un disparo a quemarropa ya caído en el suelo. Fueron heridos cinco vecinos del pueblo y muerto de un disparo el vecino que remató en el suelo a Mínguez. Cuando regresaban hacia Sevilla fueron detenidos y encarcelados. En el posterior juicio y defendidos por José Antonio, fueron acusados de homicidio y el  fiscal pidió catorce años de prisión para cada uno de ellos. El 5 de octubre fueron condenados tres de los falangistas a dos años y once meses de cárcel y absueltos los demás, entre éstos Narciso Perales.
Por su participación destacada en estos hechos y en expediente de recompensas número 17 de Falange Española de las JONS, José Antonio le concedió la Palma de Plata, máxima distinción dentro la organización.
El 7 de marzo de 1936, desplazado desde Valladolid con motivo de la festividad de Santo Tomás de Aquino, participó como orador en un teatro abarrotado de estudiantes, en Palencia, en un acto organizado por el SEU. El 12 de julio salió de la prisión de Valladolid, donde había sido encarcelado tras la ilegalización de la Falange por parte del Gobierno del Frente Popular, y se dirigió a Granada, adonde llegó al día siguiente, como delegado territorial de la Falange andaluza, bajo la dirección del secretario general, Raimundo Fernández-Cuesta, para realizar tareas organizativas. En Granada le sorprendió el Alzamiento Nacional y leyó ante los micrófonos de Radio Granada, junto a Luis Rosales, la proclama de la Falange granadina la noche del 20 de julio, fecha del levantamiento en dicha ciudad.
Durante su estancia en Granada puso orden en la caótica organización provincial y asumió la jefatura de ésta del 19 al 27 de agosto. En los días posteriores al fusilamiento de Federico García Lorca tuvo una participación destacada, evitando el procesamiento y las represalias que se abatían sobre los miembros de la familia Rosales, falangistas, a los que algunos señalaban con dedo acusador, por haber dado cobijo en los primeros días del Alzamiento en su casa, al poeta. Asímismo puso fin a la llamada Escuadra Negra de las milicias de Falange, que participaba en fusilamientos incontrolados en los alrededores de Granada. En ese año organizó una reunión en Córdoba para tratar los hechos acaecidos en la sesión de la junta política de la Falange, donde hubo un enfrentamiento entre Franco y Dionisio Ridruejo, motivado por el papel que debía desempeñar la Falange en el nuevo Estado. Como consecuencia de esta reunión fueron detenidos en la citada ciudad dos miembros del Consejo Nacional bajo la sospecha de preparar un complot contra Franco. Nada pudo demostrarse en su contra, pero lo mismo que en el caso de Manuel Hedilla, en 1937, con el decreto de unificación, la decisión de Franco de ejercer su autoridad se llevó a efecto sin reparos por parte del resto de la Falange.
Narciso Perales solicitó ser relevado de su cargo de delegado extraordinario en Granada por no estar de acuerdo con Fernández-Cuesta, en cuya opinión el momento aún no era propicio para poner en práctica el programa original de la Falange. A propuesta de Fernández-Cuesta fue trasladado a Málaga con objeto de no despertar de nuevo las sospechas de Franco sobre conatos de rebeldía y en junio de 1938 se incorporó de forma totalmente voluntaria al frente de Teruel. El suyo fue uno de los focos gestos de protesta, aun siendo limitado.
En 1939, al finalizar la Guerra Civil, fue arrestado junto a Tito Meléndez y Eduardo Ezquer bajo la acusación de formar el triunvirato dirigente de una ilegal Falange Española Auténtica. En 1942, siendo gobernador civil de León, fue destituido y confinado durante más de un año en el Campo de Gibraltar por oponerse activamente al fusilamiento de Juan José Domínguez, implicado en los sucesos con carlistas en el santuario de la Virgen de Begoña, en Bilbao, ejecución que finalmente se llevó a cabo.
Cuentan que siendo gobernador sirvió un plato de aguadas lentejas a Franco en cierta recepción, diciéndole, “esto es lo que come la gente, excelencia“. En 1944 vuelve a ser confinado en Linares (Jaén), acusado de intentar reorganizar la Falange fuera de la disciplina de Franco. En 1945 formó parte de un grupo de treinta falangistas y anarcosindicalistas de la CNT que crearon la Alianza Sindicalista con la intención de resucitar y formalizar unas relaciones que se remontaban con intermitencias a los primeros años 30. Escribió su manifiesto inicial y después de una sola reunión, el grupo fue denunciado a la policía y oficialmente no pudo celebrar más sesiones. Sin embargo, los falangistas siguieron reuniéndose, sin presencia anarquista, hasta los primeros años 50 y lograron crear pequeños grupos en algunas provincias. Durante un tiempo, Dionisio Ridruejo colaboró en los esfuerzos del grupo por fomentar el nacional-sindicalismo a través de cauces extraoficiales.
En 1959, firmó como miembro fundador de los Círculos Doctrinales José Antonio, grupo formado por falangistas de toda la vida y jóvenes miembros de las jerarquías del régimen, cuyo objetivo era mantener viva la doctrina de José Antonio y salvar para el futuro la esencia revolucionaria del pensamiento nacional-sindicalista, personificado especialmente en José Antonio. No asistió a ninguna reunión al considerarlos políticamente muy confusos y al creer que debía primar la práctica sindical y la búsqueda de apoyos fuera del Movimiento Nacional.
En 1960, junto a Ceferino Maestu y Patricio González de Canales, decidieron resucitar una tertulia que había fundado José Antonio en la década de 1930, La Ballena Alegre. Se reunían, lo mismo que treinta años atrás, en el sótano del Café Lyon de Madrid. Al igual que el nombre y el recinto, se mantuvo la iniciativa y el carácter esencialmente falangista del grupo. Sin embargo la política del grupo era que todo el mundo podía asistir y participar, cualesquiera que fuesen su ideología y filiación política. La tertulia, que no era una actividad organizada, sino que era simplemente una reunión semanal, constituía un intento más de reconstrucción falangista, después de la parálisis de la década precedente. Los principales protagonistas del intento eran miembros ya veteranos de la oposición falangista, a los que se había unido un cierto número de falangistas más jóvenes procedentes del Frente de Juventudes. Durante alrededor de un año el grupo se reunía para discutir distintos aspectos del problema de revitalizar la Falange. Sus reuniones, no obstante, tuvieron un final abrupto por orden del Ministerio de la Gobernación después de una pelea, al parecer provocada por el miembro de los Guerrilleros de Cristo Rey, Mariano Sánchez Covisa, en el curso de una de las sesiones. La Policía intervino y poco después se prohibió la tertulia.
En 1963, principal líder de la oposición nacional-sindicalista y pese a su mala salud en ésas fechas, formó el pequeño y clandestino Frente Nacional de Trabajadores para recuperar el sindicalismo nacional, revolucionario y anticapitalista.
En 1964, hubo dos intentos para encontrar una salida a la Falange alternativa, surgidos en parte de las opciones consideradas y de los contactos hechos en La Ballena Alegre. Participó junto a Ceferino Maestu en la salida de la revista Sindicalismo, dirigida por ambos y uno de los gérmenes de Comisiones Obreras. Promovieron reuniones con trabajadores en el distrito industrial de Villaverde (Madrid). En la primera de estas reuniones hubo siete personas, de las que cinco eran policías; en la última, pues fueron prohibidas al cabo de poco tiempo, había unos trescientos cincuenta obreros. La revista Sindicalismo salía teóricamente con periodicidad mensual, si bien en la práctica salía cuando la censura dejaba el suficiente texto para componer un número. Tuvo en último término el mismo sino que la mayoría de los anteriores intentos falangistas de formar un grupo de oposición, ya que por orden del Ministerio de Información y Turismo fue prohibida su publicación terminantemente.
En ese mismo año y hasta 1967 dirigió la revista Juanpérez, dirigida a América Latina y que en su primer editorial lanzaba para definirse, cuatro consignas: anticapitalismo, anticomunismo, catolicismo y justicia social.
En 1966 abandonó el Frente Nacional de los Trabajadores y fundó el Frente Sindicalista Revolucionario, que tomó como bandera la roja y negra y como símbolo una espiral negra, que representaba la renovación desde dentro y hacia fuera, que el grupo aspiraba a realizar. El FSR quedó constituido por medio de una asamblea semiclandestina celebrada en Madrid y que supuso el retorno de Manuel Hedilla, tras veintinueve años de retirada, a la actividad política. Hedilla fue elegido presidente y Narciso Perales vicepresidente. La organización fue declarada ilegal, pero luchó por desarrollar contactos con elementos opositores de la izquierda trabajadora, apoyó una serie de huelgas ilegales e incluso discutió estrategias para un golpe de estado.
Posteriormente, en 1968, tras una cierta tensión surgida dentro del FSR por la falta de consenso respecto a la línea política y aprovechando una ausencia, por motivos laborales, de Narciso Perales, el primero junto a un pequeño grupo de militantes y gentes de extrema derecha, se escindió en el Frente Nacional de Alianza Libre, menos radical que el FSR en su militancia nacional-sindicalista. De hecho Hedilla siempre se había opuesto a la inclusión de “revolucionario” en la denominación del FSR. En realidad, el FNAL aspiraba a ser una plataforma legal o una pantalla para el FSR, con el objetivo de reagrupar los falangistas dispersos.
Hedilla murió en 1970, cuando el FNAL apenas había empezado a funcionar como grupo independiente. Narciso Perales no asumió la jefatura del FSR/FNAL, sino que de común acuerdo cedió el cargo a Patricio González de Canales. Después de la muerte de Hedilla, los elementos ultras del FNAL dejaron el grupo y el apoyo de los simpatizantes falangistas tendió a darse más bien al FSR, que siguió actuando con independencia, bajo la dirección efectiva de Narciso Perales. El FSR, reforzado por antiguos militantes del FNAL, inició la década de los 70 con el objetivo de lanzar nuevos intentos de rescatar el nacional-sindicalismo del oprobio y de relanzarlo en la diáspora de la Falange, mediante una actividad consecuente con el fin de recuperar el contenido del movimiento. Los dos grupos siguieron actuando de forma paralela, pero sus campos de acción eran distintos. El FNAL era un grupo intrafalangista que pretendía reconstruir una Falange unida desde dentro de las propias filas del Movimiento, recuperando a los falangistas antiguos y marginados. El FSR, por otra parte, pese a las dificultades de la empresa, seguía buscando tener eco fuera de la propia Falange, sobre todo en las fábricas y demás lugares de trabajo.
El FSR se desintegró en 1975 y Narciso Perales se marchó del grupo y retomó unas viejas siglas, Falange Española Auténtica, para un nuevo proyecto. En 1976, los llamados “hedillistas”, antiguos afiliados al FSR, FNAL y CONS, celebraron una reunión en Madrid que señaló la constitución pública de FEA, creada de forma embrionaria por Narciso Perales el año anterior, cuando abandonó el FSR. No obstante, no asumió la jefatura nacional en el primer congreso celebrado este año. Hasta 1979, cuando la disolución de Falange Española de las JONS (Auténtica), denominación con la que finalmente fue inscrita la FEA en el registro de partidos políticos el 26 de febrero de 1977 tras ardua batalla legal al pugnar varios grupos por las siglas históricas. Este grupo desplegó un proselitismo y activismo considerable y cargado de acciones espectaculares, como el reparto gratuito de leche en Madrid con motivo de la subida de precios del producto, gran cantidad de movilizaciones protestando por problemas de la sociedad de esa época o el encierro en la Secretaría General del Movimiento reivindicando la legalización, que finalmente se produjo.
Las primeras elecciones generales dieron a la Auténtica cerca de cincuenta mil votos con candidaturas en veintinueve provincias. Durante la campaña electoral surgieron las primeras tensiones en la organización, que culminaron con la dimisión de la Jefatura Nacional de Narciso Perales y un intento de abandono, reconsiderado finalmente, días antes del 20-N celebrado en Alicante con asistencia de dos mil falangistas.
A partir de esas fechas, ya nada sería lo mismo en la Auténtica; las discrepancias internas se multiplicaron e ideológicamente se perdió el rumbo. En asamblea de militantes celebrada el 20 de febrero de 1978 se produjo una escisión secundada por un 20 por ciento de la militancia, que dio origen a Falange Española Auténtica, que no será inscrita oficialmente hasta el 17 de enero del año siguiente.
El 4 de diciembre de 1978, en plena campaña del referéndum constitucional, un grupo de falangistas de FE de las JONS (Auténtica) ocupó la emisora de Radio Nacional de España en Madrid y todos fueron detenidos, incluido Narciso Perales, por haber difundido la citada emisora un comunicado de la FEA aprobando él Si a la Constitución, mientras se silenciaba que los primeros estaban por la abstención.
El 23 de diciembre de 1979, tras una lenta agonía, fue disuelta FE de las JONS (Auténtica). A principios de los 80, Narciso Perales protagonizó su última y definitiva aventura política al participar en la creación del Movimiento Falangista de España, heredero de la Auténtica y con el que puso fin a 50 años de apasionada lucha por la revolución pendiente.
En el terreno profesional, fue el médico que más veces representó a España en foros internacionales y fue reconocido de forma mundial como profesor en Medicina del Trabajo. Dio su vida en mejorar la salud de los trabajadores, fueran de la ideología que fueran. Aun hoy, la Ordenanza de Salud e Higiene en el Trabajo, creada por él, sigue en vigor.
Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valladolid, curso de 1936. Doctor en Medicina, con una tesis doctoral en la Universidad de Madrid sobre Medicina del Trabajo. Médico forense (excedente), de Asistencia Pública (excedente) y de la Beneficencia Municipal de Madrid, todo ello por oposición. Comisionado por el Ministerio de Trabajo para el estudio y propuesta de organización de un Instituto Nacional de Medicina del Trabajo, Madrid 1943. La propuesta fue aprobada y el Instituto creado en 1944. Miembro de la Comisión Internacional Permanente para la Medicina del Trabajo (1948). Presidente de la comisión organizadora del III Congreso Nacional de Medicina y Seguridad del Trabajo (Madrid 1951). Secretario fundador de la Sociedad Española de Medicina del Trabajo (1955). Comisionado para el estudio de la creación y reorganización de los Servicios Médicos de Empresa, obligatorios en empresas de más de quinientos trabajadores (Madrid 1956). Primer director de la Organización de los Servicios Médicos de Empresa (1959). Comisionado para el estudio y reglamentación de los servicios médicos a las empresas que ocupen más de cien trabajadores (decreto 10-6-1959, Orden Ministerial 21-11-1959). Vicepresidente de la Comisión Internacional Permanente y de la Asociación Internacional de Medicina del Trabajo (1963-1966). Presidente permanente de la Sociedad Española de Medicina y Seguridad del Trabajo, Madrid (1965). Profesor contratado en la Universidad de San Juan de Puerto Rico, curso de Medicina y Seguridad del Trabajo (1967). Miembro Honorario de varias sociedades de Medicina del Trabajo extranjeras. Cooperó en más de treinta congresos, jornadas o simposios médicos, como presidente de ponencia, invitado especial o comunicante. Presentó o publicó mas de cincuenta trabajos en congresos de la especialidad. Fue médico particular de Manuel Hedilla y Dionisio Ridruejo, por citar algunas personalidades relevantes. Estuvo casado con Justina Rodríguez de Viguri, primera mujer que militó en las JONS, fundadora del SEU y falangista, como su esposo, hasta la muerte.

023. MAESTRO JAÉN. Compositor

Rafael Jaén, el Maestro Jaén, nació en La Línea el 13 de diciembre de 1915 y murió en Madrid el 19 de julio de 1984. Fue destacado compositor de la canción española.

Estudió música, solfeo y piano y sus notas fueron siempre sobresalientes. Destacó por sus grandes virtudes para este arte. Posteriormente se marcharía a Madrid para seguir perfeccionando sus estudios.

En 1936, en pleno arranque de la Guerra Civil, organizó una banda de música compuesta de noventa personas con las dificultades artísticas que en esos años se vivían. En 1957 organizó un espectáculo totalmente para aficionados con la participación de Lolita Torrejón y Merci Peña entre muchos otros y fue aclamado por todos los escenarios que visitaba.

En 1960 ganó el primer premio en el Festival de la Canción Andaluza en Jerez de la Frontera con Nardo con bata de cola, canción escrita por Gabruel Baldrich y que luego grabó Imperio de Triana. En este mismo certamen presentó su canción Tira tu silencio al río, cantada por el famoso cantaor Roque Montoya, Jarrito. El jurado estaba formado por José Maria Pemán, José Carlos de Luna y el director del Conservatorio de Sevilla. Además de recibir el primer premio, fue considerada por dicho jurado como un poema musical más que una simple canción.

Más tarde preparó el pasodoble dedicado al matador de toros Carlos Corbacho y luego hizo el que se convertiría en el himno de su ciudad natal Española y Gaditana.

En su larga carrera destacaron los premios concedidos en Madrid, Almería, Sanlúcar de Barrameda y Aranda de Duero, entre muchos otros. Pero su gran éxito fue la canción que compuso para Manolo Escobar, la célebre y conocidísima canción Mi carro, una de las más rentables para la Sociedad de Autores. Para Marifé de Triana hizo ¿Quién dijo pena? y puso música a otros muchos temas cantados por Lolita Sevilla, Imperio Argentina y Juanita Reina entre otros.

Contrajo matrimonio con Obdulia Vázquez Lara y sus cuatro hijos, fieles seguidores del talento musical de su padre: Obdulia, Cecilia, Ana María y Rafael. En su memoria se organiza cada año el certamen nacional de la canción española que se celebra anualmente en La Línea, el Memorial Maestro Jaén.

CIEN PALACIOS

PALABRARIO PORTEÑO

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ROMERIJO

ESENCIA PORTUENSE

«Existe en El Puerto una herencia espiritual, pero no un patrimonio de raza. El Puerto no es la estirpe, no es la raíz o tronco de una familia. La ciudad tiene más de alambique y de molde, que de cuna. En cuanto corre por la sangre un miligramo de sal marina de la que satura el ambiente o una gota del vino sutil de estas soleras que sin embriagar adormece, El Puerto ha realizado su conquista. Un hijo de castellanos cántabros, nacido aquí, dirá siempre que es portuense. Dirá lo mismo que el nieto del inglés o de otros extranjeros. El ambiente penetra, domina y caracteriza cuanto se le entrega.»
Mariano López Muñoz

Censo Oficial (INE) 1 de enero 2012:
Población de El Puerto: 89.068 h.

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EL PUNTO VALDELAGRANA

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BIBLIOTECA PÚBLICA

BASTEIRO E HIJOS

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MUSEO DE CIENCIAS DE SAFA

EL HABLA DE FERNANDO GAGO

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Nueva edición de el libro 'EL HABLA DE FERNANDO GAGO'. Pedidos a: gentedelpuerto@gmail.com

¿PORTEÑOS O PORTUENSES?

ICONOGRAFÍA DE LA VIRGEN DE LOS MILAGROS

LA HERRERÍA

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Hasta finales de temporada el Bar 'La Herrería' permanecerá con la cocina abierta todo el día: desde las 12:00 hasta cierre.  Para aquellos que, en verano comen mas tarde, para el turismo extranjero, para no tener horario, ni fecha en el calendario...

BODEGUILLA BAR JAMÓN

Comentarios

I Simposio Internacional Paco de Lucía “Fuente y Caudal” | se prohibe dar el cante: […] que ha aportado algunos de los hitos de este espac ..

Eaoelsu: Gracias *** Actores y actrices aristócratas, de la nobleza * ..

Marcela: PERDON ES NO VIDENTE JOAQUIN SANCHEZ GOMEZ LOS ATECEDENTES Q ..

Marcela: Hola soy una maestra de primaria de Argentina y necesito ubi ..

yoli: soy yoli prima lali te dejo mi facebook y ya ablamos por hay ..

Noni Cuesta: Me ha gustado mucho Carlos, enhorabuena!! torero ..

juan: busco algun dato relacionado con una casa de citas en la lin ..

Antonio Peña Jimenez: Tu que tanto alabas a tus invitados yo te digo que tu sí que ..

PACO SANCHEZ: hola ,yo me crie en las palomeras,precisamente en virgen de ..

Fàtima: Busco a la familia Cereto rodríguez :D ..

Marce: Admiro a este gran señor es un ejemplo de superación para la ..

Christine Davies: Comprendo que Usted estara en La Linea un dia de estos y me ..

R,Abelardo Garcia.: Felicitar a Jose Manuel Fernández por esta pagina Gente de l ..

Fatima: hola quiero buscar a la familia departe de mi padre apellido ..

Anna Mas Aguilar: Mi telefono 625323358 y 938442492 ..

Anna Mas Aguilar: Me gustaria mucho poder hablar personalmente con el Sr migue ..

Rafael Galindo Sánchez: Cuando en su artículo ,habla de Saldiguera , imitador de Can ..

Antonio Carlos Corbacho: Buenas tardes, gustaría conocer algún parentesco con el apel ..

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COSAS DE COMÉ – LA ALACENA

DOÑA BLANCA

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Fragmento de cerámica con las primeras letras del alfabeto fenicio, incisas, descubierto en el Yacimiento 'Torre de Doña Blanca'. (Museo Provincial de Cádiz).

¿PORTUENSES?

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AYUNTAMIENTO

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ALEJANDRO DUMAS

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REPOSTERO PEPE MESA



DEDICATORIA A EL PUERTO


"Al Puerto de Santa María, el pueblo más bonito de España, donde yo nací, donde pasé los días más felices de mi vida, donde hay más alegría y más sol, donde viven mis 'viejos' de mi alma". Pedro Muñoz Seca, en la dedicatoria de su obra: “El Roble de la Jarosa”.

"Para el Casino Portuense, bello rincón de El Puerto de Sana María, donde se reúnen los hombres mas embusteros de España", Pedro Muñoz Seca, en la dedicatoria de su obra: "El Príncipe Juanón".

"Las gentes del Puerto son las comas de Dios, un suspiro terrenal entre palabra y palabra, de por medio el mar".
Fernando Polanco

RUTA VINO Y BRANDY

La Ruta de Vino y Brandy de El Puerto incluye también a los criadores de Vinagre de Yema. Es la historia del enoturismo de las bodegas portuenses: visitas, historia, compras, publicidad, bodeguitas, restaurantes enológicos, academia de cata y literatura relacionada con los Vinos & Brandies portuenses. Se pude visitar pulsando aquí.

Si nacer en Cádiz, con tantos siglos en la memoria, es un privilegio, nacer en El Puerto de Santa María, es una fantasía...

Puerto de Santa María,
que sabor a vino viejo
se bebe en cada “corría”...
Manuel Martínez Remis

ETIQUETAS ANTIGUAS

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Colección de etiquetas antiguas de vinos, licores y brandies de El Puerto.

¡Arropía de Turquía!
¡Las llevo largas y retorcías!
¡Que ricas y que buenas,
llevo mis arropías!
¡Largas, largas,
como las malas lenguas!.
Pregón de 'El Arropiero'

GABINETE DE PSICOLOGÍA

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INFORMACIÓN CLIMÁTICA

El fraile del tiempo y su tripa de gato

Pulsando aquí puede obtener, en tiempo real, un registro de las variables de interés meteorológico de El Puerto a través del tiempo. Es un Servicio de Información Climática tomado desde la Estación Meteorológica de APEMSA (Aguas del Puerto, S.A.) que se actualiza cada 5 minutos. La Estación, situada en la sede de APEMSA, calle Aurora, 1, ha sido calificada por la red de aficionados de Meteoclimatic como 'Estación con sello Meteoclimatic de calidad destacada'.
La imagen del Fraile del Tiempo muestra un higroscopio: la tripa de gato en su interior tiene la propiedad de alargarse o encogerse en función de la humedad ambiente, accionando la capucha del fraile de cartón, indicando éste que hará buen tiempo cuando está descubierto, y malo en caso contrario.
En la tienda de Las Novedades, puede encontrar este bonito objeto de colección, un original regalo para estas fechas.

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DIRECTOR GENTE DEL PUERTO

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José María Morillo.
es un portuense, o porteño (*) de cuarta generación, que cree en El Puerto a través de sus gentes, pasadas y presentes, y sobre todo futuras. Es directivo de la Administración Local y colaborador de Diario de Cádiz y del Grupo Joly.
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(*) Porteño: Natural del Puerto de Santa María del Buen Aire (Argentina) o de El Puerto de Santa María. Bahía de Cádiz (España).

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