099. PROCESIÓN DE MARÍA AUXILIADORA 2010

28 05 2010

La imagen de María Auxiliadora salió del colegio salesiano para desfilar hasta el centro de la ciudad en una procesión que resultó impresionante por su orden y por la participación.

El cortejo lo presidieron las imágenes de Santo Domingo Savio, San Juan Bosco y María Auxiliadora. La coincidencia con el regreso de los rocieros el pasado día 24, festividad de la patrona de los salesianos, obligó al retraso de cuatro días.

El recorrido se inició en el colegio salesiano y el cortejo salió por la puerta de la avenida de Menéndez Pelayo. Tras las banderas de la archicofradía apareció la imagen del discípulo aventajado de Don Bosco, llevado por niños en un paso pequeño.

Luego salió el patrón de los salesianos, llevado ya en un paso de mayor envergadura y seguido por la banda de cornetas y tambores Santa Bárbara.

Tras los niños de Primera Comunión y los miembros de la archicofradía de María Auxiliadora salió la imagen de la Virgen, cuyo andar por las calles de la ciudad trasladó el ambiente al Domingo de Ramos. Detrás, la banda del Cautivo de Estepona como acompañamiento musical.

La procesión siguió por la calle Jardines, Clavel y Real para llegar a la plaza de la Iglesia poco antes de las ocho. En ese momento, pese a que el aire era algo incómodo, había mucha gente en la plaza.

 

Luego, aún con mucho sol por delante, se inició el regreso al colegio por la calle del Padre Rodríguez Cantizano para seguir por Sol, Clavel, Jardines y la avenida de Menéndez Pelayo para entrar en su capilla. Todo el recorrido fue seguido por cientos de personas, en algunos puntos más que en otros pero, en general, con un gran acompañamiento.



022. LA ANTIGUA ADUANA

11 01 2010

La antigua aduana estaba situada hasta finales de la década de los años sesenta en el espacio comprendido entre la fuente de la plaza de la Constitución y el antiguo edificio de Sanidad (luego Conservatorio de Música e Instituto Transfronterizo y ahora Hacienda Municipal). Por ella pasaron miles de ciudadanos esperanzados en conseguir en Gibraltar la prosperidad que se les negaba a este lado de la frontera.

En los primeros años de existencia de La Línea como municipio independiente, la aduana era de tercera clase y las importaciones del extranjero que se realizaban estaban limitadas a materiales de construcción, carbones minerales, hierros, maderas, losas y vidrios, trigo, harina y muebles. Las mercancías que se introducían apenas si propiciaban beneficios arancelarios, porque eran muy limitadas. Lo que sí dejaba dinero era la represión sobre la introducción ilegal de artículos, sobre todo tabaco, de ahí que la Compañía Arrendataria de Tabacos ejerciera una acción fiscal directa y eficaz en aquellos años.

A finales del siglo XIX transitaban por la aduana unas quince mil personas, a las que se unían trescientos caballos y otros tantos carruajes. Los servicios auxiliares de reconocimiento estaban desempeñados por la sección veterana de carabineros, compuesta por un sargento, dos cabos y cuarenta agentes, todos mandados por un primer teniente.

El comercio ilícito se reprimía con medidas especiales entre las que estaba el estudio ingenioso de por dónde podría entrar la mercancía ilegal. Los carabineros estudiaban eso tanto como las propias personas dedicadas a ese comercio y todo ello sin que dañara a esos quince mil trabajadores que cada día cruzaban la frontera al atardecer.

Los ingresos que propiciaba la aduana eran impresionantes. Por ejemplo, las arcas del Estado recibieron 206.195 pesetas en 1897, mientras que al año siguiente ascendió la cantidad a 150.324 pesetas. Este  curioso descenso de un año para otro se debió a la bajada en la exportación de corchos en planchas y a la reducción de los derechos arancelarios en la importación del carbón mineral.

El administrador de la aduana en aquella época era Adolfo Vicente Arche, que tenía como segundo a Acisclo Fernández de Padilla. Los vistas eran Antonio Miranda, Ciriaco Arregui y Antonio Sánchez mientras que el oficial era Miguel Vázquez y el teniente de veteranos Esteban Suñol.

Estos primeros años de la aduana alcanzaron su punto trágico el 6 de marzo de 1908, cuando se produjeron los luctuosos sucesos que acabaron con la vida de varias personas, casi todos obreros que cruzaban a diario la aduana para trabajar en el Peñón.

El paso de los años no varió un ápice aquellas circunstancias discriminatorias, como demuestra el hecho de que el padre Justo Martínez de Serdio mandara una carta a Franco el 29 de julio de 1954 en la que criticaba con gran dureza la obligación de ingresar las divisas en el Banco de España de la aduana al regreso de Gibraltar. “El último viernes, 23 de julio, ingresaron 6.466 libras, 12 chelines y 6 peniques (…) sin suponer eso salida de mercancías, sino salida de sudor, esfuerzos y sacrificios a diez mil modestos y buenos españoles”. Esta carta, que posiblemente nunca llegara a leer Franco, le valió al padre Justo el destierro.

Por eso, hacer referencia a la aduana es recordar el tributo que tuvieron que pagar los linenses durante muchos años sin que apenas se les devolviera en forma alguna de reconocimiento. Al contrario, todavía luchan por sus derechos. Y si nos remontamos varias décadas, estos impresionantes tributos no sirvieron siquiera para adecentar la carretera que iba desde la aduana hasta Gibraltar, que tardó mucho tiempo en presentar un aspecto decoroso.

Con los avatares políticos sucesivos, a mediados de los años sesenta se produjo la desaparición administrativa de la aduana linense como tal, para muchos el paso previo al cierre de la frontera, ocurrido el 8 de junio de 1969. Un año y varios meses después, en 1971, comenzaron las tareas de demolición de la aduana y aquel histórico escenario de la vida linense dio paso a una gran llanura donde hoy, sin que nadie se pare a lamentarse, no queda el menor recuerdo de lo que allí hubo.



012. UNIÓN DEPORTIVA LINENSE

3 01 2010

Fundadores de la Unión Deportiva Linense en 1923

La Unión Cultural Deportiva Linense nació el 23 de diciembre de 1922. Su flamante sede de la plaza de Fariñas, además, fue inaugurada también ese mismo día, pero hace justo veinte años.

La Unión empezó a gestarse en octubre de 1922. Había dos equipos, El Bote y el Fortuna, que tenían su tertulia en el bar Cimbelero. Una tarde se les ocurrió a algunos de los miembros (Pedro Sánchez Earle, Domingo Becerra, Pepe Padilla, Francisco Corral, Héctor Bruzón y Juan Bautista, entre otros) que si se unían los dos equipos se reducirían los gastos y se conseguiría tener un equipo más potente.

Aquella idea fue tomando cuerpo y decidieron fusionarse. Unos querían que el nombre de Fortuna permaneciese, pero los del Bote también deseaban que el nombre no se perdiera. Julio Serrano y Pepe Padilla propusieron que, al tratarse de la unión de clubes deportivos, lo más razonable era que se llamara Unión Deportiva.

Una fiesta en la antigua sede de la Unión

La primera sede estuvo en el patio de La Serrana, en la esquina de la calle Castelar con San Felipe, donde se le había quedado vacío un ‘partido’ (cuatro habitaciones y una cocina). Lo prepararon y empezaron a ocuparlo el 23 de diciembre de 1922, fecha en la que se levantó acta por primera vez de una reunión de la gestora.

La primera directiva la formaron Juan José Lozano (presidente), Pedro Sánchez Earle (secretario), Eduardo Rojas (tesorero), Héctor Bruzón (bibliotecario) y Luis Pérez, Pedro Earle y José Padilla (vocales).

La Unión Deportiva se ha caracterizado siempre por sus celebraciones

En 1946 se arrendó un local de la calle Real, donde la Unión estuvo hasta 1988. Tras un año y medio de obligada estancia en el antiguo mesón La Jerezana, la Unión se marchó a la plaza de Fariñas, con Marcos Trujillo como presidente, la persona a la que le tocó tomar la decisión más importante de la historia de la Unión porque a la muerte Biagio D’Amato, sus herederos decidieron no prorrogar más el contrato de arrendamiento del local de la calle Real. Cuando D’Amato estaba ya muy mayor, ya hubo intentos para que la Unión dejara la sede pero la labor de Enrique Guzmán, Germán Montes y Marcos Trujillo permitió renovar los contratos, cada vez más caros y cortos, hasta que llegó el ultimátum de junio para que en tres meses, el 30 de septiembre de 1988, se abandonara el local.

Momento del cierre definitivo de la sede de la calle Real

Marcos Trujillo se enteró de la posibilidad de adquirir el local de la Cruz Roja en la plaza de Fariñas pero luego supo que la venta ya se había efectuado y que el comprador era otro socio de la Unión, Antonio Moya, promotor de viviendas que ya tenía hasta el estudio del edificio que se iba a construir pero que al enterarse del problema de la Unión se reunió con el presidente y cedió la opción de compra a la Unión. Luego llegaron los avatares económicos y burocráticos que acabaron con la inauguración del 23 de diciembre de 1989.

EL MEJOR EDIFICIO SOCIAL DE ANDALUCÍA.
El actual edificio de la Unión Deportiva fue inaugurado en la víspera de la Nochebuena de 1989 en presencia de cientos de personas, la mayoría de las cuales había vivido con expectación e inquietud los meses de las obras.

En aquel momento era presidente Marcos Trujillo, que contaba en su directiva con Miguel Rocha, Francisco Javier Sánchez Chico, Pepe Zamora, Manolo Puente, Antonio García Clavo, Pedro Duarte, Eduardo Puertas, Manuel Sánchez Jiménez, Luis Díaz, Manolo Díaz y Paco Jiménez.

Edificio actual de la Unión en la plaza de Fariñas

El edificio, considerado el más moderno y funcional de las entidades sociales de Andalucía, tenía en un principio dos plantas perfectamente equipadas. En la baja estaban (y están), la conserjería, el bar y el restaurante, aparte de un pequeño espacio dedicado al descanso de los socios. En la parte trasera existe un patio y los servicios. En la primera planta están el salón de televisión, los servicios, los salones de juegos, el billar, el dominó y el salón de lectura.

Años después de la apertura fue acondicionada la segunda planta, donde la Unión Deportiva ofrece un enorme salón de actos que ha sido escenario de muchos acontecimientos relacionados no sólo con la vida de la entidad, sino con la de muchas otras que han solicitado el uso de las instalaciones, desde cofradías y hermandades hasta exposiciones pictóricas. Este salón ha albergado elecciones de reina, meriendas, cenas, fiestas, presentaciones de discos y carteles y hasta asambleas de la Balona. También arriba se encuentran los salones de tenis de mesa y de la juventud aparte de las oficinas de la entidad y la biblioteca, donde está el acceso al escenario del salón de actos. La azotea sirve de almacén aunque también se han celebrado fiestas. Desde ella puede contemplarse una maravillosa vista de los alrededores.